Pérdida de peso y apetito (caquexia-anorexia) 

La anorexia, definida como falta de apetito, y la pérdida de peso pueden acompañar a la astenia.

La caquexia es el cuadro de desnutrición y pérdida de peso que puede asociarse a la astenia, sobre todo en la fase final del paciente en cuidado paliativo.

 

 

 

Hasta el 80% de los pacientes oncológicos con enfermedad avanzada puede presentar caquexia, debido a los cambios metabólicos que ocasionan tanto las sustancias secretadas por el tumor como la respuesta inmunológica al mismo.

Cuando un paciente es incapaz de alimentarse e hidratarse como lo hacía antes de la enfermedad se genera, tanto en él como en su familia, un estado de angustia y malestar.

En nuestra cultura la falta de apetito se relaciona con un empeoramiento de la enfermedad, por ello, con frecuencia se obliga al enfermo a alimentarse a pesar de que para él suponga un gran esfuerzo y una situación estresante.

Una idea habitual es que la familia piense que si no se alimenta adecuadamente el paciente no tendrá fuerzas para luchar contra la enfermedad. Sin embargo, esto no es así. El paciente terminal no necesita la misma cantidad de alimento que una persona sana, ya que tanto su actividad como sus necesidades se han reducido considerablemente.

La finalidad del tratamiento de este síntoma es doble, por un lado se pretende que el paciente comience a comer y que para él sea un acto placentero y, por otro, que disminuya la angustia que produce en la familia su falta de apetito. 

Los factores que contribuyen a la reducción del apetito en el enfermo son variados. Los más frecuentes son:

Factores sociales y psicológicos:

  • Soledad.
  • Ambiente poco acogedor.
  • Ansiedad.
  • Depresión.


Factores alimentarios:

  • Comida poco apetitosa.
  • Comida abundante.


Factores digestivos:

  • Sequedad de la boca.
  • Alteración del gusto.
  • Mucositis (inflamación de la mucosa de la boca).
  • Disfagia (dificultad para tragar).
  • Estreñimiento.
  • Náuseas y/o vómitos.
  • Saciedad precoz, etc.


Factores secundarios al cáncer:

  • Dolor.
  • Alteración de la conciencia.
  • Hipercalcemia (aumento del calcio en sangre), etc.
     

La anorexia es un síntoma que tiene tratamiento aunque los resultados dependen de la causa que lo produce.

 

 

Tratamiento 

Para que el tratamiento sea eficaz debe hacerse un diagnóstico temprano del síntoma y tratar las causas reversibles como el estreñimiento, las lesiones de la boca, la ansiedad, la depresión y otras; para ello pueden aplicarse distintas medidas:


Medidas generales

  • Condimentar bien los platos con las especias que le gusten.
  • No establecer un horario de comidas, el enfermo debe comer cuando lo pida.
  • No forzar al enfermo a ingerir alimento si no tiene apetito, esto le provoca mayor ansiedad.
  • Es aconsejable servir la comida en platos pequeños y cantidades reducidas.
  • Se deben cuidar los detalles de la presentación.
  • Es preferible la comida triturada y con salsas, ya que facilitan la deglución.
  • Se debe tratar de evitar los olores, ya que pueden incrementar la inapetencia del paciente.
  • Siempre que sea posible, es importante que el paciente coma con el resto de la familia.
  • Ofrecer al paciente no sólo agua, sino leche, zumos o refrescos.
  • Explicar al enfermo y la familia por qué ha disminuido el apetito.


Medidas dietéticas

El uso de suplementos nutricionales suponen un buen aporte nutricional para el enfermo, generalmente son líquidos y son fáciles de tomar.

Su ingesta debe asociarse a la de los alimentos sólidos, líquidos o semisólidos (purés) habituales, constituyendo un complemento de la alimentación diaria y no la base de la misma.

La nutrición por sonda es controvertida, ya que en muchas situaciones es más perjudicial que beneficiosa y, aunque es necesario hacer una valoración individualizada de cada paciente, su uso no debe generalizarse (generalmente, está indicada en un número muy reducido de enfermos terminales).

Las indicaciones de la nutrición parenteral o intravenosa son muy escasas. No es un tipo de alimentación que aporte muchos beneficios al enfermo paliativo y sí puede perjudicarle.

No debe de olvidar que en cualquier caso es el médico el que le indicará el tratamiento más oportuno.


Medidas farmacológicas

Si la causa de la pérdida de apetito no ha podido diagnosticarse o no se puede tratar por ser secundaria al tumor, además de tener en cuenta las medidas generales, el médico prescribirá los fármacos que considere adecuados a cada situación.

La familia ha de adaptarse al síntoma facilitando y ayudando al enfermo en su alimentación e hidratación diaria.

Cuando la enfermedad avance, las necesidades de alimentarse e hidratarse del paciente disminuyen aún más, y en muchas ocasiones es suficiente una buena higiene de la boca e hidratación de los labios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 5 / 8 / 2015

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