Un ser querido tiene cáncer 

El cáncer os va a afectar también a todos aquellos que estáis junto al paciente. Si una persona querida tiene cáncer, es posible que te estés sintiendo o que te hayas sentido mal. Es normal que a veces tengas miedo o preocupación.

 

 

 

No obstante, debes saber que si el enfermo es tu pareja, tu madre, hermano, familiar o amigo, tú puedes hacer mucho para ayudarle. Muchos estudios indican que los pacientes de cáncer que perciben un apoyo importante por parte de su entorno encuentran menos dificultades para afrontar la enfermedad. A veces, bastará con hacerle saber que estás ahí. En otros momentos, podrás ayudar en cuestiones prácticas (haciendo gestiones, cuidando a los niños,…), escuchándole o ayudándole a tomar una decisión.

Si deseas ayudar, es importante que estés informado y que contribuyas a afrontar la enfermedad con naturalidad, sin dramatismos innecesarios, y atendiendo a las necesidades del paciente en cada etapa de la enfermedad.

 

 

Pareja 

  • ¿Es normal que yo me sienta tan mal?
    Aunque no eres tú quien tiene la enfermedad, es normal que te esté afectando. Muchas parejas experimentan incertidumbre, sentimientos de impotencia o fracaso, ira, problemas sexuales, soledad, alteraciones del sueño y dificultades en el trabajo.

    Son reacciones normales, y suelen ser más intensas al principio, tras conocer el diagnóstico. Las parejas de personas afectadas de cáncer reaccionan con frecuencia ocultando su malestar emocional y minimizándolo, lo que no siempre es lo mejor para afrontar esta situación.

    Si te sientes mal, puede ayudarte compartir tus sentimientos con otra persona, que puede ser tu pareja, un amigo o un familiar cercano. También puedes contactar con un psicólogo, que puede darte pautas para afrontar la situación y manejar el malestar.

 

  • ¿Cómo puedo apoyar a mi pareja?

    Tu ayuda será fundamental para tu pareja a la hora de hacer frente a un diagnóstico de cáncer y a los tratamientos. Le podrás proporcionar un apoyo insustituible y podrás contribuir a mantener su autoestima. Es normal que a veces dudes y no sepas muy bien cómo actuar.

    Aunque no existen recetas, porque cada uno de nosotros somos diferentes, te indicamos algunas sugerencias:
    • Infórmate sobre la enfermedad de tu pareja, sobre el diagnóstico y los tratamientos que va a recibir.
    • Infórmate acerca de las reacciones emocionales más habituales  y las preocupaciones más frecuentes. Te ayudará a entenderlo mejor.
    • Trata de comportarte con naturalidad, sin dramatismos, intentando mantener una actitud positiva y tratando de transmitirle apoyo y energía, sobre todo en los momentos en que lo veas más débil.
    • Aprende a escuchar a tu pareja. Permítele que se exprese, no interrumpas su llanto si aparece. Ayúdale a expresar sus sentimientos, le ayudará a encajar todo lo que le está pasando y adaptarse mejor.
    • Trata de entenderlo y de ponerte en su lugar.
    • Es importante que tú también expreses cómo te sientes, que seas sincero con tu pareja. Aunque es normal que a veces intentes protegerlo y le ocultes lo mal que lo estás pasando y los miedos que tienes, un clima de sinceridad facilitará la comunicación.
    • Trata de enfocar la situación desde una perspectiva positiva, centrándote en todo lo que se puede hacer.
    • No niegues lo que está ocurriendo, intenta normalizar la situación. Procura hablar de la enfermedad sin tabúes.
    • Utiliza el sentido del humor, es un buen recurso para desdramatizar, siempre que se use adecuadamente y con tacto.
    • Es normal que surjan problemas. Tratad de resolverlos juntos.
    • Cuídate. No descuides tu salud física y psíquica. Necesitas cuidarte para estar fuerte. La enfermedad es una carrera de fondo y necesitas dosificar tus energías.

 

  • ¿Qué puedo hacer para retomar o mejorar las relaciones sexuales con mi pareja?

    Muchas veces el cáncer repercute en las relaciones sexuales. Tu pareja necesitará un tiempo para adaptarse a los cambios tras la cirugía.  Tras la operación, algunas personas evitan tocar su cicatriz e incluso mirarse en el espejo, dependiendo de la zona operada. Además, algunas consecuencias de la quimioterapia (alopecia o pérdida del cabello, aumento de peso…) pueden llevara a que el enfermo se sienta aún más a disgusto con su imagen. Es posible que tampoco quiera que lo veas desnudo o que mires su cicatriz. La insatisfacción con su cuerpo y la inseguridad a tu reacción puede llevarla a evitar las relaciones sexuales.

    Tú puedes hacer mucho para ayudar a tu pareja a que acepte los cambios en su imagen y para mejorar vuestras relaciones sexuales:
    • Transmítele, con tus palabras y con tus gestos, que a pesar de la operación, lo sigues encontrando atractivo.  
    • Siempre que veáis la sexualidad como una parte importante en vuestra relación, y si os sentís preparados, es positivo retomar las relaciones sexuales lo antes posible tras la cirugía. Podéis comenzar con caricias y besos, e ir avanzando al ritmo en el que os vayáis sintiendo cómodos.
    • Cuando consideres que es el momento oportuno, pídele permiso para tocar y acariciar su cuerpo tras los posibles cambios de imagen.  Podréis afrontarlo juntos, y demostrarle así que no te importa. Si tienes miedo a hacerle daño, háblalo. Si no dices nada y simplemente evitas tocarlo,  puede interpretar que ya no lo encuentras atractivo.
    • A veces, en las mujeres, surgen problemas de sequedad vaginal. En ese caso, durante la penetración podéis utilizar lubricantes vaginales antes de cada relación (que podrás adquirir en farmacias e hipermercados).
    • La mayoría de mujeres necesitan mayor tiempo de estimulación que el varón para alcanzar el orgasmo, así que dedicadle el tiempo  necesario, y sobre todo pregúntale o averigua qué es lo que más placer le proporciona.
    • Piensa en qué puedes hacer para que vuestras relaciones sean más satisfactorias para ambos.

 

 

Hijos 

  • ¿Es normal que me sienta mal si mi padre/madre tiene cáncer?

    Si eres hijo o hija de un paciente de cáncer, es normal que lo estés pasando mal con la enfermedad. Muchos niños o jóvenes en tu situación, como consecuencia de la enfermedad, reaccionan sintiéndose preocupados o deprimidos, rinden menos en los estudios, sienten que cualquier cosa les molesta, tienen miedo, nerviosismo, rabia o pena por lo que les ocurre a su padre o a su madre.

    Algunos se sienten culpables o menos valiosos. Otros no pueden evitar pensar constantemente en la enfermedad. Todas estas reacciones son normales, e irán pasando a medida que la situación vaya cambiando. 
     
  • ¿Qué puedo hacer para afrontar esta situación?
    • Habla con tus padres. No dejes que el cáncer se convierta en un tabú. Pregunta lo que no sepas o lo que quieras saber.
    • Desahógate con amigos o con alguna persona de confianza.
    • Trata de sentirte útil. Probablemente tu ayuda sea muy necesaria en casa, así que trata de pensar cómo puedes ayudar. Es posible que haciéndolo te sientas mejor.
    • Sé paciente. Es posible que tus padres no puedan dedicarte la misma atención que antes de la enfermedad.
    • Si ves que no puedes afrontar solo esta situación, puedes pedir ayuda a un psicólogo especializado. 
       
  • ¿Cómo puedo ayudar a mi madre/padre?
    • Lo que más va a tranquilizar a tu padre/madre probablemente será ver que su enfermedad no ha alterado tus rutinas ni tus obligaciones. Aunque te cueste concentrarte, trata de esforzarte en el estudio o de continuar en lo posible con tu actividad habitual para que no disminuya demasiado tu rendimiento.
    • Dile cuánto le quieres. Le ayudará sentir tu afecto y tu cariño. Utiliza el contacto físico: las caricias, los besos, los abrazos, son importantes para que se sienta querido y acompañado.
    • Mientras esté en el hospital para operarse o recibiendo tratamiento, si no puedes visitarlo a diario, al menos trata de hablar con él por teléfono con frecuencia.
    • Mantenle al tanto de lo que te ocurre, cuéntale cómo te va en tus estudios o en tu vida, pídele opinión… ayúdale a que siga sintiéndose útil como padre/madre a pesar de que esté en el hospital o siguiendo el tratamiento, y a la vez trata de no abrumarlo demasiado. 

 

 

Familiares 

Muchos amigos y familiares tienen buenas intenciones pero no saben cómo actuar o cometen errores involuntariamente.

Te ofrecemos algunas sugerencias para dar apoyo práctico y emocional.

     

¿Cómo puedo ayudarle? ¿Cómo debo actuar?

  • Es importante que le demuestres que estás ahí y que puede contar contigo.
  • Procura no importunar. Llama siempre antes de hacer una visita. Sé comprensivo si el paciente no puede atenderte.
  • No descuides el contacto físico. Saluda y despídete con una caricia o un beso.
  • A veces son preferibles visitas y llamadas breves y frecuentes, en lugar de largas y esporádicas.
  • En las visitas, si hay más personas presentes, no olvidéis hacerle partícipe de las conversaciones, y sacar temas positivos y diferentes a la enfermedad, que sean de su interés.
  • Ayúdale a mantener un papel activo en la relación: pídele consejo, opinión, hazle preguntas.
  • No le mientas. Es mejor no decir nada a decir que tiene buen aspecto si no lo tiene.
  • Dale permiso para sentirse triste, negativo, o para estar en silencio si lo desea. Si llora, no interrumpas su llanto.
  • No le presiones para que luche contra la enfermedad si no se siente con fuerzas.
  • Procura no agobiar con consejos médicos, opiniones personales sobre alimentación, otros casos de cáncer de conozcas, medicación, etc.
  • Ofrécete para ayudar al paciente y la familia con los recados o resolviendo cuestiones prácticas.

 

 

 

 

Contenido actualizado el 5 / 8 / 2015

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