Prevención 

Estudios realizados con técnicas de biología molecular de alta sensibilidad y con muestras biológicas adecuadas, detectan la presencia del Virus del Papiloma Humano (VPH) en prácticamente el 100% de los casos de carcinoma escamoso de cérvix.

Virus del papiloma humano 

Virus del papiloma humano 

 

El grupo de los virus papiloma está constituido por más de 100 tipos. Estos pueden causar verrugas o papilomas. Existen algunos tipos de virus papiloma denominados de alto riesgo que infectan los genitales tanto masculinos como femeninos como el VPH 16, 18, 45, 56 y otros, que pueden causar cáncer en el cuello del útero. Estos virus se transmiten de persona a persona durante las relaciones sexuales.

Actualmente, no existe un tratamiento eficaz para la infección por estos virus. Sin embargo, las verrugas, papilomas o cualquier crecimiento anormal causado por estos virus puede ser tratado eficazmente, con lo que se disminuye el riesgo de cáncer.

Es importante resaltar que la mayoría de las mujeres con infección por VPH no desarrollarán un cáncer de cérvix. Generalmente la infección desaparece sin ningún tratamiento, gracias a que el sistema inmune de la mujer ha sido capaz de destruir los virus.

La infección por VPH puede estar presente durante años sin causar ningún síntoma. 

La asociación observada entre VPH y cáncer de cérvix, está entre las más consistentes de las identificadas en oncología, existiendo un consenso creciente en calificarla como causa necesaria, pero insuficiente, ya que no todas las infecciones por VPH persisten o progresan a carcinoma de cérvix. Los factores determinantes que conocemos para que esta progresión ocurra, son:

  • Factores dependientes del virus:
    • Tipo viral.
    • Persistencia de la infección en exámenes repetidos.
    • Carga viral por unidad celular (probable).
  • Factores ambientales:
    • Anticoncepción hormonal oral: Cuando se consumen durante cinco años o más, aunque el riesgo tiende a desaparecer en los 5 años siguientes a la interrupción del consumo. 
    • Paridad: Cuando se tienen más de 5 embarazos a término. Este factor junto con el anterior, sugieren una asociación positiva entre VPH y esteroides.
    • Tabaquismo: Se han aislado sustancias carcinogénicas presentes en el tabaco en el moco cervical, aunque no se conoce bien la dinámica de la interacción.
    • Edad de la primera relación sexual: Es un conocido factor de riesgo. La prevalencia de VPH más alta comprende las edades inmediatas al inicio de las relaciones, y responde a los patrones de comportamiento sexual de la comunidad. En grupos de edad de 15 a 25 años, si tienen compañeros sexuales distintos, llega a tener prevalencias del 30-40%. Después de este pico, le sigue una disminución muy marcada, estabilizándose en edades de 25 a 40 años en un 3-10%, interpretándose esta cifra como una medida indirecta del número de mujeres portadoras crónicas de la infección viral, y por tanto, del grupo de alto riesgo para progresión neoplásica. En algunas poblaciones se ha observado un segundo pico de prevalencia en mujeres postmenopáusicas, postulándose que fuera el reflejo de una reactivación de una infección latente y que se asociaría a la reducción fisiológica de la inmunidad natural con la edad.
    • Coinfecciones: La infección por Chlamydia trachomatis parece ser un cofactor que actúa por inducción de inflamación crónica y metabolitos mutagénicos. El Herpes simple tipo 2 también parece actuar como cofactor, con una evidencia algo más dudosa.
    • Deficiencias nutricionales y bajos niveles de antioxidantes son otros factores propuestos.
    • Conducta sexual de la población: El contagio por el virus se produce piel a piel. Los lugares más susceptibles de invasión viral son aquellos donde se producen procesos de rápida replicación y diferenciación celular, como la zona de transicion escamocolumnar del cérvix (más activa aún en mujeres jóvenes) y la línea pectínea anal, desarrollando displasias y neoplasias en estas localizaciones. El preservativo, se ha comprobado que es un factor protector, pero no de forma total, para el contagio y adquisición de lesiones precursoras. Parece que la circuncisión masculina también es un factor protector.
    • Estado inmunológico alterado.
    • Especial consideración merece el papel del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), como muestran los estudios en los que se detectó que en mujeres VIH positivas el riesgo de infección por VPH de alto y bajo riesgo sería de entre 1,8 y 2,7 veces superior con una persistencia 1, 9 veces mayor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 24 / 6 / 2013

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