Quimioterapia en el cáncer de colon 

La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleada en el tratamiento del cáncer. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.

Bolsa quimioterapia 

 

 

A los fármacos empleados en este tipo de tratamiento se les denomina fármacos antineoplásicos o quimioterápicos.

Estos fármacos llegan a prácticamente todos los tejidos del organismo y ahí es dónde ejercen su acción tanto sobre las células malignas como sobre las sanas.

Debido a la acción de los medicamentos sobre éstas últimas, pueden aparecer una serie de síntomas más o menos intensos y generalmente transitorios denominados efectos secundarios.

 

¿Cómo actúa?

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.

La mayoría de los fármacos que se emplean en el tratamiento quimioterápico están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 

¿Cuándo se administra en el cáncer de colon?

La quimioterapia en el cáncer de colon no está indicada en todos los casos. Su administración dependerá de determinados factores:

  • Estadio tumoral: afectación o no de ganglios y/o de órganos próximos al tumor y/o aparición o no de metástasis.
  • Estado general del paciente previo a la administración del tratamiento. 

En función de estos aspectos la administración de quimioterapia puede tener tres finalidades:

  • Curativa: la intención de la quimioterapia es curar la enfermedad. En este caso se emplea como tratamiento complementario a la cirugía. Está demostrado que en el estadio III ó C, es decir, cuando hay ganglios linfáticos afectados por el tumor, la quimioterapia adyuvante mejora de una forma significativa la supervivencia libre de enfermedad y la supervivencia global. Por ello, se aconseja administrar siempre que no existan contraindicaciones una quimioterapia adyuvante durante 6 meses. Se utiliza la combinación de Fluoropirimidinas y Oxaliplatino.
  • Potencialmente curativa: en los pacientes que tienen metástasis hepáticas que pueden ser resecadas con una cirugía, la quimioterapia, antes de la intervención sobre el hígado, puede contribuir que aumenten las posibilidades de una supervivencia prolongada. A esta forma de tratamiento se le llama “quimioterapia neoadyuvante”.
  • Control de síntomas o paliativa: con la quimioterapia se pretende controlar los síntomas producidos por el tumor y/o las metástasis y su objetivo primordial es mejorar la calidad de vida del enfermo que tiene una enfermedad avanzada.
     

Puede ser muy beneficioso para ti que antes de iniciar el tratamiento con quimioterapia hables con tu oncólogo para que te explique los beneficios que se esperan del tratamiento y sus riesgos.

 

¿Cómo se administra?

Antes de iniciar el tratamiento, es necesario valorar, mediante un análisis de sangre y de orina, si los niveles de glóbulos rojos y de leucocitos son normales y cómo funcionan tus riñones, ya que las dosis de los fármacos dependerán de estos resultados.

Generalmente, para el tratamiento del cáncer colorrectal se emplea la combinación de varios fármacos. Lo más frecuente es que se te administren por vía intravenosa, es decir a través de una vena.

La quimioterapia se administra en forma de ciclos, alternando periodos de tratamiento con períodos de descanso. En la mayoría de las ocasiones es necesario el ingreso, ya que la infusión de los fármacos suele durar varios días. 

Antes de iniciar un nuevo ciclo es necesario realizar un control de sangre y orina para asegurarse de que la quimioterapia no está dañando los riñones o alterando los niveles de hematíes y leucocitos de la sangre. Si esto fuera así, sería necesario retrasar la administración del siguiente ciclo de quimioterapia hasta que se haya recuperado la función renal y los valores de la sangre.

En ocasiones, para evitar pinchar repetidamente una vena, se emplea un tubo muy fino, largo y flexible, llamado catéter por donde se administran los fármacos. El catéter se introduce en una vena de grueso calibre y permanece, sin ser retirado, durante todo el tratamiento. Con frecuencia está unido a un porta-cath (disco redondo de plástico o metal que se introduce bajo la piel), siendo en este caso por donde se realiza la infusión de la quimioterapia.

 

Es posible que pienses que llevar colocado un catéter o un porta-cath puede resultarte molesto, sin embargo, lo más habitual es que no provoque ningún tipo de dolor o sensación desagradable. De todas formas, ante cualquier síntoma relacionado con ellos, no dudes en comentarlo con tu oncólogo.

 

¿Quién administra la quimioterapia?

La enfermera/o se encarga de introducir en un suero los diferentes medicamentos a las dosis indicadas por el oncólogo, y será la persona encargada de colocarte la vía por donde los distintos fármacos pasarán al interior del organismo.

Cualquier modificación que fuera preciso realizar en el tratamiento, será prescrita únicamente por tu médico especialista.

 

¿Cómo se sabe si la quimioterapia es eficaz?

Generalmente, durante el tratamiento y/o tras finalizar el mismo, tu oncólogo te solicitará una serie de pruebas que le permitirán conocer cómo has respondido el tumor a la quimioterapia.

Solo a través de ellas es posible saber si el tumor ha disminuido, desaparecido o si por el contrario permanece igual.

La respuesta de un tumor a un tratamiento es totalmente independiente del número y de la intensidad de los efectos secundarios que pueda provocar.

 

Efectos secundarios

Los efectos secundarios de la quimioterapia son debidos a que los fármacos empleados para eliminar las células malignas son también tóxicos para las células sanas, y dependen de:

  • Tipo de fármaco empleado.
  • Dosis utilizada.
  • Susceptibilidad individual.
  • La quimioterapia afecta fundamentalmente a las células que se dividen rápidamente como es el caso de las células tumorales. Sin embargo, también las células normales como las de la sangre, mucosas (tubo digestivo, cavidad bucal, vejiga, etc.) y las del folículo piloso se pueden ver afectadas.

Los efectos secundarios (ver efectos secundarios más frecuentes ) pueden ser muy variados y de más o menos intensidad. Es importante que en el momento que aparezcan síntomas se informe al oncólogo, de tal forma que pueda pautar el tratamiento más adecuado para disminuirlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 16 / 12 / 2014

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