Radioterapia 

La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, local o locorregional, de determinados tumores  que emplea rayos X de alta energía.

 

 

 

Su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor.

En la mayoría de los tumores de esófago, la radioterapia que se aplica es externa. Para ello se emplean máquinas de gran tamaño (aceleradores lineales) que en ningún momento contactan con el enfermo. En ocasiones, la radioterapia puede ser interna (braquiterapia intracavitaria). En estos casos se coloca un material radiactivo (isótopo) en forma de dispositivo metálico en contacto con el tumor.

El avance tecnológico en radioterapia permite que los tratamientos actualmente administrados se realicen con una alta precisión y seguridad, teniendo en cuenta la dificultad del tratamiento debido a la proximidad de órganos sanos adyacentes al esófago, altamente sensibles a la radiación (médula, pulmones, corazón, etc).

Las diferentes técnicas de radioterapia empleadas en el tratamiento del cáncer de esófago son:

  • Radioterapia 3D conformada: Se realiza la planificación empleando un TC (Tomografía Computerizada o scanner). Para administrar el tratamiento se utiliza aceleradores lineales.
  • Radioterapia con intensidad modulada de dosis (IMRT): Es una forma de radiación más avanzada que la radioterapia 3D que consigue reducir dosis sobre el tejido sano que rodea al tumor como son los pulmones, el corazón y la médula.
  • Radioterapia Guiada por Imagen-IGRT: Es el procedimiento más avanzado con alta tecnología que permite administrar un tratamiento de radioterapia helicoidal, altamente adaptado a cada paciente. Con esta técnica se consigue reducir al máximo la dosis de radiación que llega a los órganos sanos vecinos mientras que el tumor recibe la dosis prescrita. 
  • Existen varios sistemas para aplicación del tratamiento guiado por imagen, la ventaja de estos sistemas es la posibilidad de realizar un control del reposicionamiento diariamente para conocer la posición  exacta del tumor, de los órganos sanos y del paciente y se minimiza el riesgo de error de colocación. Los efectos secundarios derivados de este tratamiento son mínimos, por lo que la calidad de vida de la paciente, durante y tras el tratamiento son excelentes.

Braquiterapia intracavitaria: El tratamiento de braquiterapia en esta localización, se aplica  fundamentalmente con la finalidad de controlar síntomas. Se realiza en pocas sesiones (4 ó 5) y no es preciso que el paciente esté ingresado. Se coloca un tubo estrecho, largo y flexible  en el esófago por el que pasará la fuente radiactiva. Para situarlo próximo al tumor es necesario realizar una endoscopia, que permita determinar la situación exacta del mismo. Generalmente, se emplean materiales que producen tasas de energía altas, por lo que sólo son necesarios pocos minutos para administrar la dosis, y no se hace necesario el ingreso para su aplicación. Mientras se administra es necesario que el paciente permanezca en una habitación, con paredes plomadas, preparada especialmente para tal fin.

Estará controlado, en todo momento, a través de un monitor de televisión por el personal sanitario responsable de su tratamiento.
 
Una vez extraído el material, podrás hacer tu vida normal y en ningún caso se puede considerar que emitas radiación, por lo que tu vida familiar, social o laboral no tiene por qué cambiar.

En cánceres localmente avanzados (por invasión del tumor o por la existencia de afectación ganglionar en las pruebas de imagen diagnósticas), es preferible realizar un tratamiento inicial (neoadyuvante) con radioquimioterapia concomitante, con el fin de reducir el tamaño de la lesión y que pueda ser operado en una segunda fase. Incluso en algunas ocasiones, si con el tratamiento de Radioterapia y Quimioterapia se consigue una respuesta completa, se puede obviar la cirugía. 

Los pacientes con una metástasis única, o una recidiva local pero con buen estado general, se pueden beneficiar de un innovador tratamiento de radioterapia externa de altísima precisión como es la Radioterapia Robotizada Guiada por Imagen - CyberKnife. Con esta técnica es posible administrar una dosis alta de radiación en muy pocas sesiones controlando el movimiento de los órganos y del paciente en cada sesión.

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente.

Es importante que comentes todas tus dudas con el oncólogo radioterápico, ya que. Ël será el encargado de determinar que técnica de tratamiento es la más adecuada y la duración total del tratamiento en función de una serie de factores como pueden ser:

  • Tu estado general.
  • Enfermedades previas (cardiopatía, enfermedades vasculares, etc...)
  • Tipo de tumor.
  • Fase de la enfermedad.
  • Localización del tumor.

 

 

¿Cuál es su finalidad?  

La finalidad de la radioterapia puede variar en función del tipo de tumor, de la fase en la que se encuentre dicho tumor y del estado general del paciente:


Curativa: En este caso, la intención de la radioterapia es curar la enfermedad, pudiéndose emplear como tratamiento único o asociado a quimioterapia.

Paliativa: Con la radioterapia se pretenden controlar los síntomas producidos por el tumor. Su objetivo primordial es mejorar la calidad de vida del enfermo y, si fuera posible, aumentar también su supervivencia.

 

 

 

Efectos secundarios 

Esofagitis

La mucosa es altamente susceptible al efecto de la radiación, provocando alteraciones (mucositis) que aunque no son graves, pueden resultar molestas. Estas comienzan a apreciarse tras una o dos semanas de tratamiento. Según avanza el tratamiento van apareciendo pequeñas heridas en la mucosa (aftas), que aunque en el esófago no se ven, provocan dificultad y molestia al tragar. La afectación de la mucosa del esófago se denomina esofagitis.

Es muy frecuente que, debido a la alteración de la mucosa se produzca una infección por hongos de la misma. En el caso que esto ocurra, tu médico te recomendará el tratamiento más adecuado, solucionándose en pocos días.

A esta dificultad para tragar (disfagia) suele asociarse una sensación nauseosa y una pérdida de apetito que dificulta, aún más su alimentación.

Todas estas alteraciones pueden impedirte que te alimentes correctamente. Es importante que notifiques, cuanto antes, a tu oncólogo radioterápico cualquier alteración que aprecies. Él te indicará las pautas de tratamiento que debes seguir para reducir las molestias.

Con la radioterapia intracavitaria los efectos secundarios son diferentes, ya que el volumen de tratamiento es menor . Se suele producir una esofagitis localizada en la zona de tratamiento que puede provocar dificultad para la deglución que puede ser fácilmente tratada por su oncólogo.

 

 

 

Recomendaciones 

En el caso de disfagia (dificultad para tragar): 

  • Come despacio masticando bien los alimentos. Ayúdate con un poco de agua que facilite tragar los alimentos.
  • Evita alimentos sólidos como pan o carne, ya que son más difíciles de tragar. Es preferible que prepares los alimentos en puré.
  • Toma alimentos que te gusten en el momento que te apetezca sin esperar a la hora de la comida, escogiendo preferiblemente alimentos ricos en proteínas y calorías.

 

 

 

 

Contenido actualizado el 28 / 10 / 2011

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