Diagnóstico 

En la mayoría de las ocasiones el cáncer de ovario se diagnostica en estadios avanzados, por lo que la paciente acude a la consulta por presentar algún síntoma.

 

 

¿Cómo se diagnostica? 

Durante la realización de la historia clínica el médico investiga sobre los síntomas relacionados con el tumor, los antecedentes familiares de la enfermedad (madre o hermana que hayan padecido cáncer de ovario) y los antecedentes personales de otra neoplasia (cáncer).

El segundo paso es la realización de la exploración ginecológica de la paciente, buscando signos y síntomas que puedan orientar hacia la sospecha de la enfermedad.

La exploración ginecológica se complementa con la realización de la ecografía, técnica que permite conocer la extensión en profundidad del tumor y la afectación de otras estructuras vecinas (tanto órganos como ganglios). El aparato utilizado se llama ecógrafo. Las dos modalidades usadas son: 

  • Ecografía abdominal: la prueba se realiza colocando una sonda sobre el abdomen, que emite y recoge ultrasonidos emitidos por el ecógrafo. La técnica es indolora y dura entre 10 y 15 minutos.
  • Ecografía transvaginal: en este caso la sonda se introduce por la vagina. Aunque la prueba es indolora puede ser un poco molesta para la paciente. 

Con la información obtenida, el médico valora la necesidad de completar el estudio con alguna otra prueba, siendo las más habituales:

  • Análisis de sangre y orina: con ellas se busca conocer el estado general de la paciente y detectar complicaciones asociadas al proceso tumoral.
  • Marcadores tumorales: son sustancias que aparecen en cantidades superiores a lo normal en los pacientes que padecen algunos tipos de cáncer.
    En el cáncer de ovario el marcador más preciso es el antígeno CA 125, que se encuentra elevado en el 70-80% de los casos. Normalmente se detecta en sangre, aunque también pueden aparecer en orina, líquido ascítico (líquido acumulado en la cavidad abdominal) y en el propio tejido tumoral. Su conocimiento nos ayuda en el diagnostico del cáncer y su tratamiento. También nos sirve para detectar recidivas. 
  • Escáner o TC (Tomografía Computerizada): el escáner es un aparato de rayos X, que realiza radiografías del paciente desde varios ángulos. Estas imágenes son combinadas y procesadas en un ordenador para dar lugar a radiografías en las que se visualizan de forma muy precisa todos los órganos.
    La duración de la prueba es de 20-30 minutos, en los que es necesario que el paciente permanezca inmóvil sobre la camilla del escáner. Es una prueba indolora. Tiene la ventaja de detectar alteraciones no visibles en la radiografía, y aportar información sobre la afectación de zonas vecinas. Es una prueba de gran importancia a la hora de tomar decisiones en el tratamiento, sobre todo en el caso de la cirugía.
  • Laparoscopia: consiste en introducir un tubo flexible llamado laparoscopio a través de una pequeña incisión realizada en el ombligo. En su extremo va adaptada una microcámara que permite a los especialistas visualizar el interior del abdomen desde un monitor de televisión. Requiere anestesia general.
  • Cirugía:  es la prueba diagnóstica por excelencia en el cáncer de ovario. Se realiza siempre que existe sospecha de la enfermedad para confirmar el diagnóstico. La técnica utilizada se denomina laparotomía (intervención quirúrgica de la cavidad abdominal). Durante la cirugía se realizan biopsias, y si es factible se completa la intervención que además servirá de tratamiento. Por tanto, con la cirugía conocemos el tipo de tumor, la fase o estadio en que se encuentra la enfermedad y las posibilidades de tratamiento que existen tras la intervención.

 

 

 ¿Qué más pruebas se pueden hacer? 

Resonancia magnética nuclear (RMN): es una técnica que permite obtener imágenes muy semejantes a las ofrecidas por el escáner, pero utilizando campos magnéticos en lugar de rayos X.  La realización de la prueba, así como sus ventajas y aplicaciones, son similares a las del escáner.

Paracentesis: consiste en la extracción del líquido acumulado en el abdomen con el objetivo de obtener una muestra para su análisis o para vaciar la cavidad peritoneal y producir un alivio en el paciente (paracentesis evacuadora). La técnica consiste en puncionar con una aguja gruesa la pared abdominal hasta llegar al líquido. Se utiliza anestesia local en la zona de la punción. En el líquido obtenido se estudia la existencia de células tumorales y también el marcador tumoral CA-125.

 

 

¿Qué hacer para disminuir el malestar asociado a la realización de las pruebas médicas? 

Algunas recomendaciones que te pueden ser útiles y facilitar la realización de determinadas pruebas diagnósticas en el cáncer de ovario son: 

  • Acude acompañada. Charlar con una persona cercana te ayudará a estar más tranquila.
  • Pide a su médico que te explique lo que va a pasar. No te dejes llevar por tu imaginación.
  • Céntrate únicamente en lo que ocurre en cada momento.
  • Utiliza alguna técnica de relajación antes y durante la realización de la prueba.
  • Si estás nerviosa, coméntaselo a tu médico. Puede darte alguna medicación para reducir la ansiedad ante esa situación.

El estar tranquila, relajada, seguir las instrucciones del especialista y eliminar de la mente pensamientos negativos puede ayudarte a tolerar mejor las pruebas.

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 31 / 3 / 2011

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