Incidencia 

El cáncer de ovario es el sexto más frecuente entre las mujeres, con aproximadamente 205.000 nuevos casos al año en todo el mundo. Representa entre el 4 y el 5% de los tumores femeninos.

 

 

 

Alrededor del 50% de los casos se concentran en los países desarrollados.  Las tasas de incidencia más altas se registran en Europa (países nórdicos, UK, Austria, Alemania) y Norteamérica, aunque recientemente comienzan a disminuir. En el sur, centro y este de Europa, las tasas siguen aumentando lentamente. En África y el sur de Asia es un tumor raro. Este patrón de incidencia se puede atribuir en gran parte a la baja natalidad de los países desarrollados.  

En España se diagnostican unos 3.300 casos anuales lo que representa el 5,1% de los cánceres entre las mujeres, por detrás de los de mama, colorrectales y de cuerpo de útero. La incidencia en nuestro país se puede considerar alta (tasa ajustada mundial en 2002: 9,9 nuevos casos/100.000 habitantes/año), con un ascenso lento pero constante desde los años 60.

Es un tumor propio de las edades medias de la vida. La mayoría de los casos se diagnostican entre los 45 y los 75 años. Hay un número significativo de casos desde los 30 años, y no es infrecuente diagnosticar tumores en jóvenes desde los 15.

Hay varios tipos histológicos de cáncer de ovario. Los más frecuentes son los carcinomas serosos (32%), los adenocarcinomas (20%) y los carcinomas mucinosos (12%). Los tumores germinales sólo representan el 2% de los tumores, pero son éstos precisamente los que se diagnostican en las más jóvenes, los que mejor responden a los tratamientos y por lo tanto, los que mejor supervivencia tienen. En países en vías de desarrollo, los tumores germinales representan hasta el 18-20% del total.

No existe actualmente ningún método eficaz que facilite el diagnóstico precoz, por lo que hasta el 75% de los casos se presentan en fases avanzadas.

Entre un 5 y un 10% de los tumores de ovario se atribuyen a factores genéticos heredados. Una historia familiar de cáncer de mama, ovario, endometrio o colon aumenta el riesgo de padecer cáncer de ovario. Lo mismo sucede en mujeres portadoras de una mutación en el gen BRCA1 o BRCA2.

Los tratamientos hormonales previos también son un importante factor a tener en cuenta: mientras que los anticonceptivos orales (OC) protegen contra esta enfermedad (se estima hasta un 50% menos de incidencia en aquellas mujeres que han tomado anticonceptivos 5 o más años), la terapia hormonal sustitutiva  (THS) administrada durante la menopausia parece que aumenta el riesgo.  Los datos son aún contradictorios en aquellas mujeres que han recibido tratamientos para aumentar la fertilidad.

Otros factores de riesgo son la ausencia de embarazos y el sobrepeso. Según estudios recientes, el tabaquismo también  aumenta el riesgo de padecerlo.

Los embarazos y la lactancia protegen del cáncer de ovario, y en menor medida también son protectores el ejercicio moderado y seguir una dieta pobre en grasas animales y rica en frutas y vegetales, especialmente los que contienen carotenoides y fitoestrógenos.

No se recomienda en ningún modo considerar la toma de anticonceptivos como quimioprevención frente al cáncer de ovario, ya que su uso prolongado puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de cérvix o enfermedades cardiovasculares. De igual modo no hay que excluir en todos los casos la THS durante la menopausia. Cualquier tratamiento hormonal debe ser evaluado individualmente por un médico especialista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 31 / 3 / 2011

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