Secuelas 

Una política de seguimiento es muy importante para aquellos pacientes que han sido diagnosticados y tratados de un cáncer testicular.

 

 

 

Como todos los cánceres, el cáncer testicular puede recurrir. Los hombres que han tenido cáncer de testículo deberán ver a su médico con regularidad y reportar de inmediato cualquier síntoma inusual.  

Los hombres que han tenido cáncer de testículo tienen una probabilidad mayor de desarrollar cáncer en el testículo que queda. Los pacientes que se someten a quimioterapia tienen también un riesgo mayor de ciertos tipos de leucemia, así como de otros tipos de cáncer. Un cuidado regular de seguimiento asegura que se discuta cualquier cambio en la salud y que los problemas se tratan tan pronto como sea posible. 

En función del tratamiento seleccionado, pueden desencadenar diferentes secuelas: 

  1. Secuelas de la cirugía oncológica: como consecuencia de una extirpación del testículo, se puede producir disminución del volumen seminal, disfunción eréctil y descenso de la líbido; si bien en un porcentaje muy reducido de pacientes.
  2. Secuelas de la quimioterapia: las células germinales (precursoras de espermatozoides) en división son muy sensibles a la acción de la quimioterapia dando lugar a alteraciones en el semen del varón. Sin embargo estos efectos sobre la fertilidad son variables dependiendo de diversos factores como son: el tipo de fármaco, la dosis, la edad del paciente, la duración del tratamiento o de la administración de uno o varios fármacos. Para evitar casos de infertilidad en el futuro, se suele proceder a congelar una muestra de semen del paciente antes de inciar el tratamiento, para poder asegurar una futura descendencia en el caso de que el paciente lo desee.
  3. Secuelas de la radioterapia: la radioterapia ha logrado un control prolongado y eficaz en algunos tipos de cáncer testicular, sin embargo, sus efectos sobre la fertilidad en pacientes jóvenes constituyen una preocupación, por lo que es preciso establecer estrategias para conservar su capacidad reproductiva igual que con la quimioterapia.


Un hombre con un solo testículo puede tener una vida perfectamente normal, ya que normalmente el otro testículo suple todas las necesidades, y generalmente tendrá una fertilidad adecuada. No obstante la producción hormonal debería ser comprobada ante determinados síntomas fisiológicos o psicológicos característicos de la andropausia, para suplementar la testosterona en caso necesario.

La erección, eyaculación y libido no tienen porqué verse afectadas. 

Un hombre que pierde ambos testículos normalmente necesita recibir tratamiento hormonal (en particular testosterona, que es creada en los testículos), y es obviamente infértil, pero puede llevar una vida perfectamente normal. Menos del 3% que han tenido cáncer de testículo lo tendrán de nuevo en el otro testículo. 

Durante la orquidectomía es posible insertar una prótesis en el lugar del testículo extirpado, de modo que la falta de éste sea imperceptible. Es una decisión meramente estética que muchos pacientes deciden no tomar por considerar la prótesis un objeto extraño en su cuerpo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 8 / 4 / 2011

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