La importancia del Sol 

El sol tiene una gran importancia para la salud del hombre. Dependiendo de las características de la persona y del tiempo de exposición a sus radiaciones, va a producir sobre el organismo una serie de repercusiones que pueden  ser positivas o negativas.

Niños con gafas de sol 

 

 

  • Como aspecto positivo destaca el papel que desempeña el sol en la prevención de ciertas avitaminosis (falta o disminución de vitaminas). Concretamente, las radiaciones solares favorecen la producción de vitamina D, necesaria para metabolizar el calcio y evitar el raquitismo (enfermedad caracterizada por la deformación de los huesos, que afecta fundamentalmente a los niños).
  • Como aspectos negativos, en la piel, la exposición solar inadecuada produce trastornos que pueden manifestarse a corto o a largo plazo, entre los que destacan:
    • Quemaduras solares, caracterizadas según su intensidad por eritema (enrojecimiento de la piel), inflamación e incluso por la formación de vesículas o ampollas.
    • Bronceado, producido por la acción de las radiaciones solares sobre los melanocitos que producen un pigmento denominado melanina (pigmento que da color a la piel).
    • Hiperqueratosis, o engrosamiento de la piel.
    • Fotoenvejecimiento, o envejecimiento prematuro de la piel por la acción del sol. Se caracteriza por una piel áspera, sin elasticidad, líneas de las arrugas gruesas (surcos), manchas e incluso pequeños derrames capilares (vasos sanguíneos extremadamente finos que recorren la piel). Se estima que el 75% de las arrugas son producidas por la exposición solar.
    • Alteraciones de la pigmentación, sobre todo aparecen hipercromías (aumento de la pigmentación) entre las que se encuentran las pecas (frecuentes en las personas pelirrojas), los lunares (también denominados nevus) y los melasmas (manchas oscuras de bordes poco definidos, de aparición frecuente durante el embarazo).
    • Cáncer de piel, relacionado con la exposición al sol en el 90% de los casos. Hoy día se sabe que, el número, frecuencia e intensidad de las exposiciones solares durante la infancia y adolescencia es proporcional al riesgo de aparición de cáncer de piel.

cáncer de piel 

 

Radiaciones solares 

El sol emite numerosas radiaciones, entre las que destacan los rayos ultravioleta A, B y C (UVA, UVB, UVC), y los rayos infrarrojos. Pero, no todas las radiaciones llegan a la superficie de la Tierra. Los rayos ultravioleta C (UVC) son absorbidos en su totalidad por la capa de ozono, los ultravioleta B (UVB) son absorbidos en parte y los ultravioleta A (UVA) llegan en su totalidad a la Tierra.

 

Cada tipo de radiación, debido a sus características, produce un efecto sobre la piel:

  • Rayos UVA: Tienen una longitud de onda de 320-400 nanómetros. Atraviesan la epidermis y llegan hasta la dermis (capa más profunda de la piel), produciendo el bronceado y el envejecimiento prematuro.
  • Rayos UVB: Su longitud de onda es de 290-300 nanómetros. Sólo llegan a la epidermis (capa más superficial de la piel) y son los principales causantes de las quemaduras y los cánceres cutáneos. Son filtrados en parte por la capa de ozono. 
  • Rayos UVC: Son los de mayor energía. Su longitud de onda está entre 200 y 290 nanómetros. Son muy peligrosos para la salud. No llegan a la Tierra al ser retenidos en su totalidad por la capa de ozono.
  • Infrarrojos: Emiten la radiación en forma de calor. Producen sobre la piel la sensación térmica.

 

En la cantidad de radiación que llega a la Tierra intervienen diversos factores. Los más importantes son: 

  • La capa de ozono: Está situada a unos 30-40 Km de altura de la superficie terrestre. Su ritmo de destrucción se ve acelerado por la acción de determinadas sustancias como los clorofluorocarbonos (CFCs), de gran utilización en las industrias relacionadas entre otros, con los aerosoles, aire acondicionado y pinturas. La disminución de la capa de ozono favorece que llegue una mayor cantidad de radiaciones ultravioleta, sobre todo del tipo B, a la superficie de la Tierra facilitando la aparición de enfermedades como el cáncer de piel y las cataratas.
  • La hora del día: Cuanto más alto está el sol (mediodía) más intensa es la radiación UV, ya que incide más verticalmente sobre la superficie de la Tierra y tiene que atravesar menos cantidad de atmósfera.
  • La altitud: Como en el caso anterior, a mayor altitud menor cantidad de atmósfera debe atravesar la radiación UV, de manera que por cada 1.000 metros de altura la radiación UV aumenta entre un 6% y un 8%.
  • La latitud: En las zonas más cercanas al Ecuador existe una mayor intensidad de las radiaciones solares.
  • Las condiciones climatológicas: Las nubes muy gruesas suelen disminuir la cantidad de radiación ultravioleta. Sin embargo, hay que tener cuidado porque las nubes finas dejan pasar la mayoría de la radiación UV e incluso, en ocasiones, se produce el efecto contrario y la cantidad de radiación aumenta.
  • La reflexión: Cuando los rayos UV llegan a la superficie terrestre parte son absorbidos y parte reflejados. La hierba y la arena reflejan menos de un 10%; sin embargo, la nieve puede reflejar hasta el 80% de la radiación que le llega. 
  • La estación del año: En otoño e invierno la cantidad de radiación solar es menor que en primavera y verano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido actualizado el 14 / 5 / 2013

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