El Ayuntamiento de Fuentidueña de Tajo concede la distinción de ‘Ballenero Mayor’ a la AECC

El Ayuntamiento de Fuentidueña de Tajo concede la distinción de ‘Ballenero Mayor’ a la AECC

La Delegación de la AECC en Fuentidueña de Tajo recibió en la noche del viernes 9 de septiembre una de las distinciones más importantes de la localidad, la de ‘Ballenero Mayor’, con motivo de las fiestas en honor a la Virgen de Alarilla, que se celebran estos días.

La AECC local, dirigida por Cristina Gonzalo, acompañada por todos los miembros de su delegación, recibió el galardón de manos del concejal de Deportes, Sanidad y Salud Pública, Eusebio Rodríguez, ante la atenta mirada del alcalde, José Antonio Domínguez, en una repleta plaza de la Constitución, y donde, además, fueron distinguidos la Obra Social de ‘la Caixa’ en el municipio y la empresa pirotécnica Vulcano, de Villarejo de Salvanés.

 “La AECC inicia su andadura en Fuentidueña de Tajo desde hace más de cuatro décadas. A partir de entonces, todas las personas que hemos formado parte de esta Delegación, hemos trabajado para conseguir el fin de la entidad: la lucha contra el cáncer en todos sus ámbitos”, declaró la delegada de la asociación en su intervención sobre el escenario.

La representante de la AECC prosiguió mostrando su satisfacción “por el reconocimiento realizado por el Excelentísimo Ayuntamiento a nuestra institución, como ‘Ballenero de Honor’ de las Fiestas Alarilla 2016. Muchas gracias por ello”. Para acabar señalando su deseo de “agradecer a todos los fuentidueñeros su colaboración en las cuestaciones anuales, contribuyendo así, a conseguir los objetivos marcados por nuestra Asociación”, sentenció.

El premio denominado ‘Ballenero’ fue instaurado por el Ayuntamiento en 1989, haciendo un guiño al gentilicio popular con el que se denomina a los fuentidueñeros. Con él se reconoce a los vecinos, asociaciones, colectivos y empresas que han destacado durante el año por su labor social, cultural, deportiva o económica para el municipio.

La palabra ‘ballenero’ tiene su origen en una leyenda, según su concejal de Eusebio Rodríguez, donde hace unos 200 años un vecino de la localidad divisó en el río Tajo unas alforjas o serones llenos de ramas y broza, que, al parecer, se le habían caído a un borrico que cruzaba las aguas. A la voz de ‘¡van llenas, van llenas!’, otros vecinos entendieron, asustados y sorprendidos, ‘ballenas’, por lo que pensaron que desde ese momento iban a tener aceite suficiente y talaron todos los olivos de la zona, y desde entonces quedó este simpático apelativo en la localidad ribereña.