Dejar de fumar es un aprendizaje

“Dejar de fumar es un aprendizaje”, afirma en Valencia el psicólogo de la AECC Pedro Aguilar en un congreso internacional sobre

Pedro Aguilar, psicólogo del Departamento de Prevención y Promoción de la Salud de la AECC de Madrid, asistió como ponente al XI Congreso Internacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, celebrado del 15 al 17 de septiembre en Valencia, para presentar una comunicación titulada ‘Personalidad, apoyo social y dependencia nicotínica en el éxito del tratamiento para dejar de fumar’ y un póster denominado ‘Influencia del sexo y de la abstinencia previa en el éxito para dejar de fumar’.

El psicólogo de la AECC defendió el trabajo, realizado junto a la catedrática de Psicología de la Personalidad Ana María Pérez García y la alumna de máster de Psicología General Sanitaria Bárbara Montes, ambas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), bajo la premisa de que en 2012 se produjeron en España 166 muertes al día por consumo de tabaco. Lo que llevó a la AECC de Madrid a llevar a cabo un estudio con la realización de intervenciones de grupos, de entre 8 y 12 participantes, para abandonar el consumo de tabaco a través de “un acercamiento multidisciplinar”, aplicando tratamientos cognitivo-conductuales y farmacológicos.

Aguilar contó, en jornada matinal y vespertina del viernes, que el mencionado estudio prospectivo se analizaron datos de 209 personas en tratamiento, 69 hombres y 140 mujeres, de entre 23 y 65 años, con el objeto de observar la “adherencia al tratamiento” y en el logro de la abstinencia de variables como género, experiencias de abstinencia al tabaco previas al intento actual, tipo de fármaco utilizado para dejar de fumar, la existencia de pareja fumadora o no y los rasgos de personalidad consumidos, con un seguimiento al final de la intervención y al año de haberla iniciado.

Entre los hallazgos, se observó que los hombres con pareja fumadora abandonan menos el tratamiento, y que, en general, “los fumadores que no tienen pareja consumidora fuman menos que los que sí la tienen”, aseguró.

Asimismo, el número de hombres que tiene éxito en el tratamiento “es significativamente mayor que el de mujeres”, señala Aguilar. Con todo ello, “postulamos que una de las posibles causas es el rol social que ha tenido la mujer como cuidadora, que también se manifiesta cuando ayuda a su pareja a dejar de fumar”, sentenció.

“Dejar de fumar es un aprendizaje”, aseguró el especialista, como demuestra que los sujetos que poseen intentos previos de dejar de fumar -de al menos seis meses de abstinencia- “tienen más posibilidades de conseguir la abstinencia en la presente intervención”.

Como demuestran los datos, “tanto la aportación psicológica como farmacológica son necesarias para abordar la adicción tabáquica”, aseguró; ya que el grado de dependencia nicotínica y el uso de fármacos, “se relacionaron de forma significativa, en los pacientes tratados el año de seguimiento, tanto con la reducción de abandonos como con la disminución de recaídas”, apuntó el psicólogo de la AECC.

Finalmente, determinados rasgos de personalidad, “como el tesón y la extraversión” en los hombres y la “apertura mental” en las mujeres se relacionaron “con la reducción de abandonos en los primeros y con el logro de la abstinencia en las segundas de manera significativa”.

Aguilar, que forma parte del Programa de Deshabituación Tabáquica de la AECC de Madrid, tuvo la ocasión de conocer también en el congreso, organizado en  edificio La Nau, de la Universidad de Valencia, por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, el trabajo realizado por varias psicólogas de la AECC de Valencia, que presentaron posters sobre las influencias de las variables de estrés percibido, dependencia física y motivación en el proceso de dejar de fumar y acerca de la relación entre los rasgos de personalidad y el nivel de carga de los cuidadores de pacientes con cáncer.