Fallece Emilio Blanco, Vicepresidente de la Junta de Balears de la aecc

Emilio Blanco Vicepresidente de la Junta de Balears de la aecc

Emilio Blanco

El 25 de septiembre de 2013 la tristeza invadió todos y cada uno de los rincones de nuestra Junta de Balears de la Asociación Española contra el Cáncer, tras conocer el fallecimiento de nuestro querido y respetado Vicepresidente, Emilio Blanco Miguel.

Tristeza por su pérdida y sorpresa por lo inesperado de la noticia, incredulidad y confusión. Todo ocurrió con tanta celeridad que no fue sencillo asimilarlo, nada presagiaba su marcha, que lamentamos profundamente, mientras nos unimos al sentimiento de dolor que embarga a sus familiares y amigos, deseándoles que encuentren algo de consuelo en medio de tanta tristeza.

Siempre le recordaremos como lo que nos mostró que era, una extraordinaria persona con increíbles valores, repleto de vitalidad y de energía, y con un firme compromiso: luchar contra el cáncer, labor que desempeñó activamente durante alrededor de 15 años en esta Asociación, a la que acudía a diario contando con el apoyo de su familia, de su amada esposa Rosa y de sus adoradas hijas Eva y Beatriz, personas generosas todas ellas que apoyaron su dedicación y entrega a los demás, que compartieron su filosofía y su espíritu solidarios, que lo arroparon en su decisión y que sacrificaron para ello un tiempo precioso con él sin pedir nada a cambio.

Unos años intensos cargados de actividades, de cenas solidarias, de conferencias, de jornadas de Cuestación, de desfiles benéficos, de campañas preventivas, de iniciativas para luchar contra el cáncer, actos a los que acudió puntual semana tras semana, lugares en los que ahora habrá una sentida ausencia, y en los que muchos le recordaremos con respeto y con cariño.

Gracias, Emilio, por lo mucho y bueno que has compartido con nosotros, por tu empatía, por regalarnos tus recuerdos y anécdotas haciéndonos viajar a tiempos pasados, por alegrarnos con tu sentido del humor y por habernos hecho sentir que formamos parte de tu familia, por tus conversaciones cargadas de la experiencia que sólo dan los años, por escucharnos cual padre protector, por haber estado justo donde debías en el momento en que debías, por tu humanidad, por tantos y tantos momentos….

Tras tu marcha queda un gran vacío en todos nosotros, un profundo pesar y mucho dolor por tu ausencia. Pero pese a estar profundamente apenados, sabemos que hemos de continuar el ritmo que nos marca esta vida, mientras nos convencemos de que hoy hay un hombre menos en la tierra y un ángel más en el cielo.

¡Hasta siempre, Emilio, ha sido un honor conocerte!