Llega la Navidad a la Residencia de la AECC de la mano de la magia y el flamenco

Llega la Navidad a la Residencia de la AECC de la mano de la magia y el flamenco

A solo cuatro días para la Nochebuena, la Residencia Hogar de la AECC vivió una tarde muy especial con su Gran Fiesta de la Magia, organizada el último martes 20 de diciembre por las trabajadoras sociales de la Asociación y el apoyo de la responsable del centro, Carmen Galatas. El espectáculo fue precedido por una jugosa merienda, repleta de dulces, para tomar en familia a la espera del comienzo de las esperadas actuaciones.

Más de un centenar de personas, residentes y pacientes que son o han sido tratados por el Departamento de Trabajo Social de la AECC madrileña, disfrutaron durante dos horas de magia y de flamenco. La magia de Jaime Ramírez Amor, con su show ‘Dabadín-Dabadán’, y el baile y el arte de las alumnas de la Escuela de Flamenco de Rocío Martín.

A través de cuerdas que se parten; cintas de colores que se unen; baraja de naipes que nunca se acaba cuando se tiran las cartas al aire una y otra vez; guantes y calcetines que cambian de color; un cordón que no para de salir de la boca del mago; billetes que se multiplican en frutas; cajas y cajas que no paran salir de una minúscula bolsa mágica… provocaron el asombro de los allí presentes y de los voluntarios que hicieron de improvisados auxiliares del artista. A la voz de ‘Dabadín-Dabadán’ no paraban de sorprenderse los espectadores, enfermos y familiares deseosos de pasar una tarde lejos de la rutina que provoca la enfermedad.

Tras la magia, que da nombre a la fiesta organizada con motivo de las fechas navideñas, fue el turno del flamenco. Bulerías, soleás, alegrías, fandangos y sevillanas fueron algunos de los palos que se escucharon en la fiesta y que hicieron taconear y dar palmas acompasadas a toda la audiencia.

Nueve alumnas aventajadas de la Escuela de Rocío Martín, acompañadas al cante por Everén y al toque -de guitarra- por Maurizio del Río, aparecieron sobre las tablas colocadas para la ocasión en el salón-comedor de la Residencia, a modo de tablao, para que comenzara otra magia, la del flamenco. Vestidos rojos, lunares, flores en lo alto de la cabeza, mantones… todo un atrezo típico de las noches flamencas que se precien tuvo su hueco en la Gran Fiesta de la Magia de la AECC.

La propia gran bailaora y profesora Rocío Martín, íntima amiga de una paciente, Joana, por la que actuó esa tarde y a la que hizo bailar también, provocó los oles del público. Su arte y su duende sobresalieron del resto. La fiesta se convirtió entonces en multitudinaria cuando en la última sevillana, cuando los artistas invitaron a bailar al que quisiera y supiera moverse al son de sus cuatro coplas. Eso sí, las osadas fueron todas mujeres que ofrecieron una clase magistral de este baile, repleto de paseíllos, careos y giros de todo tipo.

La fiesta estuvo aderezada de venta de productos de los talleres de Trabajo Social, donde se vendieron monederos, piñas decoradas, coronas o bolígrafos; y una entrega de obsequios para todos los asistentes empaquetados como ‘Kit de la Magia’, que consistían en sobres que contenían dulces, separadores de libros, llaveros de la AECC y numerosas frases que hacen pensar, como por ejemplo “Quien más necesita magia, no necesita trucos”. Todo ello un gran regalo de Navidad para los que no quisieron perderse esta tarde de martes en la Residencia.