Préstamo de material ortopédico

Préstamo de material ortopédico

La situación se repite todas las semanas. Cada dos o tres días, alguien llama a la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Pontevedra para pedir auxilio logístico. Necesitan con urgencia una cama articulada, una silla de ruedas, una peluca o un cojín antiescaras, vital para que quienes están muchas horas sentados no acaben con llagas. ¿Se les pueden entregar todos estos objetos sin que tengan que pasar por caja? La realidad es que, en la mayoría de los casos, no se marchan con las manos vacías gracias a un banco de material que tiene esta entidad; un fondo que se nutre con donaciones o con compras que se fueron realizando. Ahí está una colección de pelucas que pasaron por varias cabezas, pero que pueden seguir utilizándose; hay sujetadores especiales para personas que están pasando o sufrieron un cáncer de mama, hay todo tipo de artilugios ortopédicos. Se da servicio a vecinos de toda la provincia. Los únicos requisitos es que pasen a recogerlos y que justifiquen que lo va a usar un paciente con cáncer.

La teoría sobre el banco de material adquiere todo su sentido cuando uno le pone historia propia. La que la cuenta es Alicia Domínguez. Ella es de Marín y hace un año le dijeron que su padre, «la persona más vitalista del mundo», tenía un tumor cerebral y que no se curaría. El mundo de Alicia, como el de otras tantas familias, saltó por los aires. El día a día ya nunca fue igual. Hubo que digerir el nuevo presente. Y también hacer cuentas. «Empiezas a darte cuenta de que necesitas muchas cosas que son carísimas. Y que es difícil asumir su coste. Afortunadamente, contacté con el banco de préstamo. Gracias a lo que me prestaron no me estoy arruinando». A la casa de Alicia fue a parar la grúa que presta la AECC y que ahora mismo se ha vuelto un elemento fundamental en su hogar, «ya que de otra manera nos sería muy difícil mover a mi padre para que pueda levantarse y pasar de la cama al sofá».