Susanna Leskelä, una bióloga finlandesa que trabaja en España para erradicar el cáncer de ovario

Susanna Leskelä

La AECC de Madrid financia con 135.000 euros a tres años este estudio realizado en la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Ramón y Cajal (IRYCIS), de Madrid

Desde Oulu, una ciudad finlandesa situada a unos 550 kilómetros al norte de Helsinki, donde las temperaturas llegan en invierno a ser inferiores a -15ºC, llegó Susanna Leskelä. De padres profesores ya jubilados, aterrizó en Madrid en los primeros años de 2000 “por amor” y, gracias a su interés por la ciencia y por la biología molecular, y más especialmente por la farmacología molecular del cáncer, en la que centró su tesis doctoral en España, logró hacerse con un sitio en la investigación oncológica en España.

Antes de su llegada a Madrid, sin aún terminar la carrera de biología, la futura investigadora pasó seis meses de Erasmus en la Universidad de Estocolmo, “cerquita de casa”, dice. En 2005 se licencia, su español es cada vez más fluido, primero por la facilidad que le proporcionaron las clases de italiano en el instituto y, después, por su aprovechamiento de las clases en una Escuela Oficial de Idiomas, en la capital de España, y no tarda en incorporarse en el Grupo de Cáncer Endocrino Hereditario, en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), de Madrid.

“Sin la financiación de la AECC de Madrid, igual en enero ya no estaría trabajando”

Actualmente, y por espacio de tres años, es la cara visible de un proyecto titulado ‘Caracterización molecular del cáncer de ovario’, que financia a tres años la AECC de Madrid, con un montante económico de 135.000 euros, más de un millón de coronas finesas. “Sin la financiación de la AECC de Madrid, igual en enero ya no estaría trabajando. Hasta ahora, he tenido suerte, ya que solo he estado dos meses en paro”, manifiesta, satisfecha, la bióloga que emplea más de ocho horas diarias de estudio, además del tiempo que puede dedicar a su trabajo en casa los fines de semana, cuando, fuera del laboratorio, puede disfrutar del ambiente y la luz de Madrid. “Imagino que por esa falta de luz de mi país durante gran parte del año, allí leemos y estudiamos mucho”, afirma, haciendo un guiño a la siempre valorada educación y cultura de la población finesa.

Susanna trabaja en la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Ramón y Cajal (IRYCIS), de Madrid, junto a un nutrido grupo de profesionales. Junto a la parte clínica o a los patólogos -tres-, se cuenta con una bióloga molecular que se encarga del trabajo químico, un ingeniero informático y dos técnicos biólogos, además de los oncólogos; todos bajo la tutela y dirección del prestigioso patólogo José Palacios Calvo, jefe del Servicio de Anatomía Patológica. “Llevo dos años y medio con él”, apunta la investigadora, que señala que, además, el doctor  Palacios Calvo lleva varios estudios y ensayos clínicos al mismo tiempo que el financiado por la AECC.

“En los últimos 30 años los resultados obtenidos en cáncer de ovario han mejorado mucho” 

 “En los últimos 30 años, los resultados obtenidos en este cáncer -el de ovario- ha mejorado mucho”, declara Leskelä, que centra el problema de su investigación en conseguir suficientes tumores para el estudio, ya que no posee una incidencia alta. Por este motivo, trabajan con 573 tumores de ovario en estadios iniciales procedentes de 24 hospitales. “Nuestro centro posee la serie de tumores más grande de España”.

El cáncer de ovario “no es homogéneo”. Actualmente, el tratamiento de la enfermedad se centra solo en la quimioterapia, “aunque durante los últimos cinco años han aparecido dos nuevos fármacos; pero solo valen para un grupo de tumores. No es solución para la mayoría de las pacientes”, se lamenta. Este cáncer posee cinco tipos y “solo el 50% de uno de estos grupos se estudia con un par de medicamentos, pero en el primer estadio”.

“El trabajo financiado por la AECC de Madrid tiene como objetivo una mejor clasificación de los tumores”

El trabajo financiado por la AECC de Madrid tiene como objetivo una mejor clasificación de los tumores, “ya que incluso con los nuevos tratamientos no hay marcadores moleculares totalmente fiables para nuestro trabajo”. En el cáncer de ovario no se ha hecho una caracterización molecular especialmente en los estadios iniciales. “Si no sabes lo que está mal no sabes cómo dirigir esa terapia”, sentencia Susanna.

“El cáncer de ovario, según varias teorías, está relacionado con los ciclos, la menstruación, cuando cada mes se crea un nuevo óvulo”, cuenta Susanna. La incidencia de este tipo de cáncer es del 4,1% dentro de los cánceres en mujeres. “Hay que ser optimista”, afirma; ya que si se detecta la enfermedad en el estadio 1 la supervivencia es de un 90%. “aunque se suele detectar tarde, ya que no hay manera de realizar un screening (cribado) y verlo pronto”. En el caso del cuarto estadio, cuando se detecta tarde, la supervivencia es menor del 15% durante 5 años”.

La prevención en este caso “es casi nula”, existen factores de riesgo como no tener hijos, tratamientos de infertilidad y los anticonceptivos. La edad media en detectar la enfermedad es de 63 años y se asegura una supervivencia media del 44% en un lustro de tratamiento.

“Aquí estudiamos los cánceres de endometrio, mama y ovario…, pero este último es el más agresivo”

El resultado del estudio financiado por la Junta de Madrid de la AECC tiene como objetivo avanzar en el conocimiento patológico de este tipo de cáncer, lo cual permitiría conseguir tratamientos más personalizados. “Aquí, nosotros estudiamos los cánceres de endometrio, mama y ovario…; pero este último es el más agresivo”, afirma. “No sabemos aún -de eso se trata el trabajo financiado- realizar una clasificación idónea para así conocer mejor las alteraciones moleculares que provoca la progresión de este cáncer”.

Tras su tímida sonrisa, Susanna Leskelä encierra una seguridad en lo que sabe hacer, investigar. Esta finlandesa, enamorada de España y que cumplirá 38 años el próximo mes de noviembre, cuenta que su referente científico en su carrera no es otra que su directora de tesis en España, la doctora Cristina Rodriguez Antona, que continúa trabajando en el CNIO. “En mis cuatro años y medio que pasé con ella puedo decir que no solo es excelente como investigadora sino también como persona”, mantiene.

La investigadora nórdica confiere a la metodología científica española un “nivel alto”, por cómo se trabaja y por los conocimientos que muestran sus investigadores, “aunque los medios no sean siempre los ideales”. La esperanza de “poder mejorar la calidad de la vida de la gente, de mejorar sus pronósticos y que tengan más años de vida conforman mi motivación”, afirma, mostrándose muy agradecida con la AECC madrileña y con todos aquéllos que aportan su granito de arena para financiar proyectos como el suyo.

El pasado 22 de septiembre, recibió en Barcelona, de manos de SAR La Reina Doña Letizia, una placa en reconocimiento a su trabajo financiado por la AECC en representación de todo su grupo de investigación. “Es el primer reconocimiento de ese nivel que me dan en toda mi trayectoria como investigadora, y estoy más que agradecida en nombre de todos mis compañeros”, manifiesta Susana, que no olvidará ese momento sobre el escenario de un repleto Auditorio del Fórum CCIB.