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Un proyecto impulsado por la AECC descubre cómo algunos fármacos para el hígado pueden generar cáncer a largo plazo

Proyecto dirigido por:
Dra, Guadalupe Sabio

El grupo de investigación de la Dra. Guadalupe Sabio, que cuenta con una Ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), ha publicado un nuevo resultado en el que han identificado cómo uno de los tratamientos empleados en patologías hepáticas, como algunos tipos de obesidad, puede favorecer a largo plazo el desarrollo de colangiocarcinoma, un tumor poco frecuente que se produce en los conductos biliares, encargados de transportar la bilis hacia el intestino. 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores han generado un modelo animal que desarrolla estos tumores... Para ello, se inhibieron dos moléculas, llamadas JNK, que se activan ante problemas metabólicos como la obesidad u otras enfermedades hepáticas.  

Algunos fármacos, que se utilizanactualmente para combatir ciertas alteraciones metabólicas en el hígado, funcionan bloqueando estas moléculas (JNK).  Sin embargo, se desconocía cuáles eran los efectos secundarios que podrían ocasionar a largo plazo. 

Gracias a esta investigación, los expertos han comprobado que las moléculas bloqueadas, juegan un papel muy importante controlando la producción de ácidos biliares, el metabolismo del colesterol y en general el correcto funcionamiento de las células del hígado. Y su inhibición farmacológica durante un largo periodo de tiempo podría derivar en indeseados efectos secundarios como el aumento de producción de ácidos biliares, aumento de la proliferación celular y el desarrollo de colangiocarcinoma. 
En el proceso, los investigadores han identificado una causa de estos efectos secundarios se producen por el aumento de la actividad de una molécula, llamada PPARα, y han observado que, al bloquearla, el número de tumores disminuye. De ahí, que PPARα pueda considerarse un punto débil del colangiocarcinoma. 

Además, los modelos de ratón generados por este grupo han mostrado ser una potencial herramienta para encontrar nuevos indicadores de la presencia de este tumor (marcadores) e investigar nuevas terapias. Esto supone un verdadero avance, puesto que el colangiocarcinoma se desarrolla de forma silenciosa y es un tumor difícil de identificar de forma temprana, lo cual provoca complicaciones a la hora de tratarlos ya que se encuentran en fases muy avanzadas de la enfermedad.

Este resultado, conseguido en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), demuestra la complejidad de estos tumores, abre la puerta a conocerlos mejor y ayuda a entender cómo el uso continuado de ciertos fármacos para el tratamiento de enfermedades hepáticas puede desencadenar el desarrollo de cáncer.

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