El cáncer invisible (Episodio 7)

Hace 5 meses

Hoy me han dado los resultados del TAC, todo rápido y veloz como Rayo McQueen. Aparentemente para los médicos y para mi familia todo marcha bien porque no aparece la palabra cáncer por ningún lado, y eso es lo que me mosquea enormemente. Bien es cierto, que aparecen numerosos interrogantes a mi parecer. Empecemos por partes:
• Micronódulo pulmonar subpleural inespecífico en lóbulo inferior derecho. Esto puede ser benigno o maligno como todos los nódulos. Si a ello le añades un “leve engrosamiento pleuroparenquimatoso apical bilateral”, la has “cagado macho” y si a esto le sumas un “atelectasia subsegmentaria en lóbulo medio” pues te has caído con todo el equipo. En definitiva, la metástasis al pulmón ha llegado. Lo bueno es que todavía no tengo derrame pleural.
• En el hígado se observa una imagen hipoecogénica de 8mm, es decir, más oscura de lo normal, de dudoso realce nodular periférico, sugestiva de hemangioma (tumor benigno), lo mismo que me dijo Nerea en la ecografía. Además, cinco lesiones subcentimétricas de baja atenuación, que no se pueden caracterizar por su escaso tamaño. En definitiva, que en el hígado no se mojan. Que todo es muy bonito y precioso.
• En la escápula izquierda se identifica una lesión lítica redondeada de 1 cm de bordes esclerosos. Pequeños islotes óseos en ambos ilíacos y en la cabeza femoral derecha. En definitiva, que me ha llegado a los huesos. Pero no me duele y puedo correr todavía, parezco hecho de hormigón.
Lo gracioso, es que he ido a ver un internista, ya que mi madre iba a ver qué tal estaba de la tensión y ya de paso le he contado todo lo que pensaba con pelos y señales. Al TAC no le ha dado la más mínima importancia. Pero, si le ha dado importancia a los ganglios cervicales y supraclaviculares ¿Por qué será (Episodio 1)? Por cierto, hoy me han hecho el PAAF del ganglio de Virchow, la chica parecía una torera metiendo y sacando la aguja por mi clavícula.
El internista, Don Fernando Ródenas, me ha tratado como me merezco, es decir, con cariño y educación,
explicándome todo, pero nunca dándome la razón en nada, quizás los médicos tienen medidas disuasorias en caso de que venga un listillo como yo a decirle que quiero que me diga de una vez que tengo cáncer, por esto, por esto y por esto. Pero, no salía de ahí. Lo de la bilirrubina alta nada, puede ser un Gilbert, aunque le extraña. Me ha dicho que no tengo ictericia, únicamente los ojos anacarados, en la vida los he tenido así. Los leucocitos bajos le ha extrañado, eso sí. Las uñas pálidas por falta de oxigenación, las palmas rojas nada de eritema palmar, sino sindorme de Raynaud por mi estrés. Falta de vello facial, pectoral y púbico por problemas de hormonas. Insuficiencia hepática ni de broma, teniendo unas transaminasas en perfecto estado. La conclusión es que me ha hablado con cariño y respeto pero no me ha solucionado la vida. Eso sí, a mi madre y a su marido les ha dejado con una sonrisa en la boca, pero la realidad queridos míos es otra bien distinta.
Y sigo cabreándome con el de la ecografía, con el de la gastroscopia y con el internista del Quirón. Como veis, el ecógrafista me tenía que haber mandado una punción del ganglio como hizo Nerea; el gastroscopista una biopsia de la mucosa ectópica gástrica del esófago, porque ahí radica el problema de todo y el internista por no saber interpretar unos análisis y no ahondar más allá y tratarme con desprecio, porque yo no estoy así por vicio camaradas. Las denuncias a estos tres van a llegar brevemente. Mañana a hablar con el Dr Pellicer nuevamente, pero debo ser un caso extraño en el que yo sepa lo que tengo y los doctores no tengan ni idea. Y como podéis ver, estamos volviendo al principio, ahora a analizar un ganglio, que hace dos meses se tenía que haber hecho. Lo bueno, es que tengo mejor cara que en Diciembre, pero por dentro, como diría aquel: “¡Estás podrío!”