Hay que luchar hasta el final

Hace 4 años

Febrero de 2003: Mi tía Horencia es intervenida de un cáncer de páncreas.
Mayor de 2003: Muere mi prima hermana, Maria Luisa, de Leucemia tras 10 años después de haber superado un cancer de pecho.
Julio de 2003: A mi mujer, Laura, la detectan un linfóma de No Hodking con células de estadio B, solo llevabamos un año casado y nos cambió la vida por completo. En agosto comienza un tratamiento de quimioterapia de 3 sesiones.
Diciembre de 2003: Muere mi tía Horencia.
Es increíble como tantas desgracias juntas se pueden dar en una familia. Mi tía, al que quería mucha y su marido, mi tío Ignacio, les debo el apoyo que me dieron en todo momento, porque a pesar de lo que tenían en casa, es como si mi tía transmitiera todas sus energías a mi mujer... siempre decía, tú tranquila Laura, tu sales adelante, yo ya no puedo ni con mi ser y mi tío siempre positivo, que grandes los dos.
Y mi prima, inconsciente de mí el no saber de su enfermedad y de su estado, no tuve la oportunidad de darla un beso, pero era tan buena que si de verdad existe el cielo y escucha mis pensamientos, en más de una noche antes de dormirme, sabrá que lo siento con toda el alma. Más de una vez al acostarme pienso en ella... prima te quiero.
Todos ellos fueron los que me dieron fuerza para ayudar en la lucha a mi mujer, aunque poca falta la hacía, porque fué valiente a más no poder, tanto, que después remitir la enfermedad con los 3 ciclos de quimioterapia, se expuso a un autotransplante de médula, se lo aconsejaron e indicaron los riesgos, pero no se lo pensó ni lo más mínimo, ella dijo que si ya había luchado desde el principio era para ganar la guerra, increíble. Pasé mucho miedo, cada noche en el hospital no podía dormir, continuamente miraba su pecho y observaba su movimiento, fué un mes horrible, para olvidar.
Lo que es la vida, todo el mundo se casa y crea su propia expectativa de futuro, la nuestra era estar 2 años disfruntando de recién casado, viajar y luego tener familia. La vida nos puso una prueba y nos privó de este futuro.
Y mira que mi chica lo pasó mal, pensaba continuamente en que la iba a abandonar porque ya no era útil para hacerme papá, me costó mucho demostrarla que eso no iba a pasar, que eramos uno y así seguiríamos, que el no poder tener hijos no era lo prioritario, sino su salud, porque yo sin ella no soy nadie, y que siempre hay otros caminos para ser padres.
Tengo que dar gracias a la vida, porque finalmente, sin tratamiento y por métodos naturales (bendita protección ovarica), hoy en día tenemos dos pequeñajos de 6 y 3 años, Alvaro y Javier, que son, junto con mi mujer, lo más grande que tengo.
Y por supuesto, tengo que dar gracias a todos mis tios tanto por mi parte como por la de mi mujer, a primos y amigos, sin ellos esto hubiera sido muy difícil.
Todavía tengo miedo, pero sé que nada es imposible hasta que uno deja de respirar, que hay que luchar siempre hasta el final.
Hace 4 años

Adomingo8. Pocos comentarios se pueden hacer a tu testimonio y menos darte consejos. Leyéndote me quedé con la boca abierta. Si estuviera delante de ti sóleo se me ocurriría darte un abrazo. Sobran las palabras. Pero también me haces recordar episodios de mi vida muy crueles aunque esto no es un consuelo para ti. Sólo sirve para recordarnos lo cruel que es la vida a veces. Lo que sí debería servirnos es para vivir con alegría lo bueno que el destino nos traiga. Te hago un pequeño resumen de mis desdichas: mi mujer se opera de un cáncer de mama. Le dejan un brazo inútil. A los pocos años se opera de un cáncer de útero. No volvió a reproducirse un buen día empieza a mostrar síntomas de Parkinson. Se cayó dos veces, se rompió una mano y un brazo en una semana. Dejó de andar. La tenía que llevar en silla de ruedas. Dejó de hablar. Por casualidad descubrieron que todo le venía por un antidepresivo que tomaba. Hoy está bien menos lo del brazo. En enero del año pasado me diagnostican Adenocarcinoma pulmonar en estadio 4. Desde entonces lo tengo adormecido. No sé hasta cuándo. En junio fallece mi hija a ls 43 años de por un derrame cerebral. Deja dos hijos pequeños. Y aquí nos tienes cuidádolos lo mejor que podemos. En resumen. Que a veces la vida es muy dura.

Con esto no te consuelo. Sólo que sepas que te comprendo, que te admiro y que tengas mucha valentía para luchar.

Un abrazo muy fuerte

Hace 4 años

Perdona. Se me olvidaba la parte buena. Cuando vemos a estos niños jugar y reír hacemos como tú, damos gracias a la vida por dejarnos disfrutar de su compañía. Jugando con ellos nos olvidamos de todas las penas.

Hace 4 años

No hay nada que decirte porque eres ejemplo de como hay que ser porque la vida nos pone frente a muchas situaciones difíciles, tristes, injustas pero está en nosotros superarlo. Tu lo has hecho, con el cariño de los que te rodeaban y dando tu cariño. Esos dos peques son la "recompensa" y la prueba de que la vida sigue. Un abrazo enoormee?

Hace 4 años

Alecoco y Donino, muchas gracias por vuestras palabras. He compartido mi testimonio porque necesitaba darlo a conocer, porque fue una etapa de mi vida y de mi mujer muy dura, a día de hoy, con final feliz. Por supuesto que el miedo esta ahí, porque ninguno e incluso los que ya han pasado por esta enfermedad, somos inmunes y cualquier día nos puede dar la cara cuando menos te lo esperas.

Donino, me dejas sin palabras, eres todo un ejemplo de luchador y te doy todo mi apoyo a ti y tu mujer, es muy duro perder a un hij@, pero solo por esos maravillosos niños, merece la pena luchar, seguro que el día de mañana ellos sabrán compensar el amor que los estáis dando. Solo te puedo desear mucha suerte y que todo siga igual.

PD: Somos como un iceberg, solo enseñamos una parte de lo que somos, pero nuestro interior, bajo las aguas frías, aguarda nuestra mayor energía, nuestro espíritu luchador y superviviente.

Hace 4 años

Hola amigo, bienvenido. Hay veces, demasiadas, que las desgracias se ceban en algunas familias, sin tregua, sin apenas tener tiempo de digerir un pérdida, llega otra... y hay que ser muy fuerte para ir remontando después de cada una de ellas. Ya hemos dicho que esta enfermedad no se espera nunca, por eso, nadie estamos preparados para sus crueles embites. Siento muchísimo la pérdida de tus familiares y me alegro muchísimo del final feliz para tu mujer, para tí y para ese par de chavalotes que os llenan la vida. Se cumple más que nunca aquello que nuestro amigo Nebur siempre dice: Las cosas no son como empiezan, sino como terminan. Es un testimonio de esperanza y un homenaje al AMOR. Gracias, compañero.

Y a Donino, ¿que decirle a alguien que afronta la vida con tanta valentía?, eres un claro ejemplo de que nunca hay que dejarse vencer, sean cuales sean las adversidades que la vida nos traiga porqué siempre hay un motivo o varios para seguir adelante, superar la tristeza y confiar en que lo que venga será mejor. Y es lo que te deseo.

Mucha suerte a ambos y mucha salud para vosotros y vuestras familias.