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Bronceado artificial

Lo que debes conocer:

¿Qué tipo de radiación emiten los aparatos de bronceado artificial? El principal tipo de radiación ultravioleta al que nos exponemos cuando tomamos sesiones de bronceado artificial se conoce como rayos UVA.

 

¿Son los rayos UVA artificiales iguales que los que genera el sol? Sí. Son iguales sólo que son generados por máquinas creadas por el hombre. Son radiaciones ultravioleta de onda larga (320-400nm), es decir las de menor frecuencia y energía, pero no por ello dejan de ser peligrosas para la piel si no se toman ciertas precauciones al exponerse a ellos.

 

¿Qué tipo de aparatos se utilizan para el bronceado artificial?

En la industria del bronceado se emplean sobre todo dos tipos de lámparas de rayos UVA:

  • Lámparas fluorescentes de baja presión cuya emisión de radiación excede de dos a cinco veces la intensidad de la radiación ultravioleta natural.
  • Lámparas de alta presión, que suelen ser más pequeñas, empleadas sobre todo para bronceado facial y con una emisión de radiación UV entre 20 y 100 veces superior a la del sol.

Estas lámparas exigen un mantenimiento estricto ya que con el uso se alteran sus componentes, lo que puede originar peligro para el usuario al liberar radiación UVB y UVC, altamente perjudicial para la piel.

Efectos negativos de los rayos UVA sobre el organismo 

  • Efectos agudos: quemaduras, inflamación de la córnea e iris (fotoqueratitis), inflamación de la conjuntiva (fotoconjuntivitis).
  • Efectos crónicos:
    • Foto envejecimiento: arrugas, manchas, engrosamiento de la piel.
    • Cánceres de piel.
    • Fotosensibilización: aumento del riesgo de reacción de la piel ante la radiación ultravioleta debido a la interacción de ésta con sustancias químicas (como las presentes en los protectores solares o los perfumes) y medicamentos (como los utilizados en la quimioterapia). Se traduce en un enrojecimiento de la piel (eritema) que puede evolucionar hacia la inflamación de la piel (dermatitis).
    • Fotofobia: intolerancia a la luz.
    • Alteraciones de la conjuntiva.
    • Cataratas.
    • Posible debilitación del sistema inmunitario: aumento de la susceptibilidad a las infecciones.

 

¿Cómo puedo saber si me va bien tomar rayos UVA para broncearme?

Si te encuentras en alguna de las siguientes situaciones la recomendación es que te abstengas de utilizar rayos UVA para bronceado artificial:

  • Personas con fototipo de piel I o II.
  • Niños (menores de 18 años).
  • Personas con un gran número de nevus (lunares).
  • Personas que tienden a tener pecas.
  • Personas con una historia de quemaduras solares frecuentes en la infancia.
  • Personas con lesiones pre-malignas o malignas en la piel.
  • Personas con la piel dañada por el sol.
  • Todos aquellos que lleven cosméticos en la piel.
  • Todos aquellos que estén tomando medicamentos. En este caso consulta con tu médico para determinar si los medicamentos que tomas pueden aumentar la sensibilidad a los rayos ultravioleta.

Ten en cuenta que el uso de rayos UVA:

  • No sirve de protección frente a la radiación del sol.
  • No debe ser utilizado por menores de 18 años ni por personas con fototipo I de piel y se desaconseja en mujeres embarazadas.
  • Cada tipo de piel sólo se puede exponer a este tipo de radiación un número limitado de sesiones al año.
  • Sólo tiene efectos beneficiosos claros para la salud cuando es utilizado bajo prescripción y control médico para el tratamiento de algunas enfermedades como la psoriasis o la dermatitis.
  • Debe ser aplicado por personal específicamente formado para ello.

 

¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo de daños en mi piel si tomo rayos UVA?

Antes del bronceado

  • Conoce tu fototipo de piel y respeta los tiempos de exposición recomendados.
  • Elimina los cosméticos de la piel, sobre todo perfumes y maquillaje.
  • No lleves joyas, objetos metálicos o lentillas.
  • No te expongas a radiación ultravioleta si estás tomando medicamentos que aumenten la sensibilidad de la piel a este tipo de radiación. En este caso te recomendamos consultar con tu médico para determinar si los medicamentos que tomas pueden aumentar la sensibilidad a los rayos ultravioleta.

 Durante el bronceado

  • Utiliza siempre gafas o protectores oculares que cubran también los laterales.
  • No expongas la zona genital a la radiación UV.
  • Sigue las recomendaciones relativas a la duración, intensidad de exposición y distancia de la lámpara.

 Después del bronceado

  • Hidrata la piel.
  • No te expongas al sol y al aparato de bronceado el mismo día.
  • Deja un mínimo de 48 horas entre las sesiones de bronceado. 
  • Si aparecen en la piel ampollas, heridas o enrojecimiento, consulta a tu dermatólogo.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (2005), Comisión Internacional para la Protección ante la Radiación No Ionizante (ICNIRP) (2003), y Real Decreto 1002/2002.

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