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Los efectos del tabaco en las mujeres

El cáncer de pulmón se convertirá en la primera causa de muerte en las mujeres en los próximos años.

En Europa el porcentaje de mujeres fumadoras continúa creciendo. En España, el 21% de la población femenina es fumadora y la mortalidad por cáncer de pulmón ha aumentado casi un 50% en los últimos años entre la población femenina. 
  • ¿Cómo afecta el tabaco a la salud de la mujer?

La adquisición del consumo de tabaco por parte de la mujer supone no sólo que sea susceptible a las mismas enfermedades que los hombres (cardiovasculares, pulmonares y cancerosas), sino que además, que se vea afectada por patologías específicas por su género como es el cáncer de cuello uterino y en la función reproductora (alteraciones de la gestación y del futuro bebé).

  • Enfermedades cardiovasculares

Fumar cigarrillos es una de las causas principales de enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos del corazón (cardiopatías coronarias), del cerebro (enfermedades cerebrovasculares) y de las extremidades (enfermedades vasculares periféricas). Esta situación se agrava si la mujer  utiliza anticonceptivos orales y es mayor de 35 años.

  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

El tabaco es la causa más frecuente de lo que se denomina enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) término que engloba la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar. Algunos estudios sugieren que las mujeres fumadoras tienen mayor riesgo de padecer estas enfermedades que los hombres.

  •  Enfermedades cancerosas

Son múltiples los tipos de cáncer relacionados con el consumo de tabaco entre los que destacan los de pulmón, útero, páncreas, laringe y vejiga. El cáncer de pulmón está creciendo de modo alarmante en las mujeres; la mortalidad por este tumor aumenta cada año un 2%.

También se ha observado como el cáncer de cuello uterino es de 2 a 3 veces más frecuente entre las mujeres fumadoras que entre las no fumadoras. 

 

 

Alteraciones en la función reproductiva

 

El consumo de tabaco en la mujer se asocia con un aumento de la infertilidad y con un mayor riesgo de embarazo ectópico (fuera del útero). De hecho, las mujeres fumadoras tienen tres veces más probabilidad que las no fumadoras de tardar más de un año en quedarse embarazadas. 

  • En el embarazo

Durante el embarazo y como consecuencia de la vasoconstricción (disminución del calibre) de los vasos sanguíneos de la madre y el futuro bebé, producida por la nicotina y de la reducción de oxígeno en la sangre, aumenta el riesgo de que aparezcan las siguientes alteraciones:

    • Reducción del peso esperado del recién nacido.
    • Retraso en el crecimiento intrauterino del feto.
    • Síndrome de muerte súbita del lactante.
    • Mayor riesgo de partos prematuros y abortos espontáneos.
    • Alteraciones placentarias, como desprendimiento prematuro de placenta y placenta previa (posición anómala de la placenta ocupando parte o totalmente el cuello uterino) que aumentan las complicaciones del embarazo y parto.

Después del parto, si continúa el consumo de tabaco, la nicotina pasa al bebé a través de la leche materna. 

  • Otras alteraciones que aparecen con frecuencia en la mujer fumadora son: 

 

  • Trastornos de la menstruación, como reglas irregulares, tensión premenstrual y dismenorrea (menstruación dolorosa).
  • Adelanto de la menopausia de 2-3 años respecto a las mujeres no fumadoras pudiendo aumentar por esta causa el riesgo de osteoporosis (disminución de la consistencia de los huesos).
  • Efectos estéticos: pérdida de la elasticidad cutánea, aparición de arrugas y color amarillento en dientes, manos y uñas.

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