Tratamientos para el cáncer de colon

Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de cáncer de colon y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinar cuál de los tratamientos del cáncer de colon que existen es el más adecuado para curarla.

El especialista te recomendará y explicará las posibilidades de tratamiento más adecuadas en tu caso, para que una vez que hayas recibido la suficiente información pueda, junto con tu médico tomar una decisión. 

El tratamiento del cáncer de colon, como ocurre en la mayoría de los tumores, es un tratamiento multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación.

Protocolo de actuación

En el tratamiento del cáncer de colon se sigue un protocolo, es decir, un conjunto de normas y pautas (plan de tratamiento) que se establecen, basándose en la experiencia científica, para el tratamiento de dicho tumor.

Estos protocolos, que se emplean de forma generalizada en todos los hospitales, recogen las indicaciones o limitaciones de tratamiento en función de una serie de factores.

En la elección del tratamiento (s) más adecuado(s) para un paciente, se tienen en cuenta:

  • Factores dependientes del paciente: edad, estado general, situación nutricional, otras enfermedades importantes y la decisión del propio paciente.
  • Factores dependientes del tumor: zona del colon o recto donde está el cáncer, fase de desarrollo (estadio), estado de RAS en los cánceres colorrectales metastáticos, tipo de tumor (adenocarcinoma, linfoma, etcétera).
  • Factores dependientes del tratamiento: tipo de cirugía, tolerancia y eficacia de la quimioterapia, estado mutacional de RAS para los anticuerpos monoclonales anti-EGFR, o de la radioterapia.

Los tres tipos principales de tratamiento del cáncer colorrectal son la cirugía, y el tratamiento sistémico, que incluye además de la quimioterapia;  anticuerpos monoclonales y un inhibidor tirosina quinasa y la radioterapia aunque, en algunos pacientes, el tratamiento será exclusivamente sintomático.

En muchas ocasiones, la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia se combinan, pero otras veces solo está indicado uno de ellos. Es decir, para aumentar las posibilidades de curación, el tratamiento requiere un “enfoque multidisciplinar” o, lo que es lo mismo, un tratamiento múltiple en el que intervienen médicos de varias especialidades: cirujanos, oncólogos médicos y oncólogos radioterápicos.

Tipos de tratamientos para tratar el cáncer de colon por fases

Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de colon son la cirugía y tratamientos sistémicos (entre ellos la quimioterapia).

  • En el estadio A el tratamiento fundamental es quirúrgico.
  • En el estadio B puede ser la cirugía el único tratamiento, pero los pacientes con algunos factores de mal pronóstico se benefician de un tratamiento sistémico adyuvante o complementaria a la cirugía.
  • En el estadio C el tratamiento quirúrgico solo es insuficiente para conseguir la curación. Por ello se debe realizar en todos los casos, salvo contraindicaciones médicas, un tratamiento sistémico adyuvante.
  • En el estadio D el tratamiento sistémico es más importante. Cuando es posible realizar una resección quirúrgica completa de las metástasis la supervivencia se prolonga de una forma significativa.

En los siguientes apartados se describen cada uno de ellos tratando de explicar en qué consisten, qué efectos adversos producen y cuáles son las recomendaciones para minimizar dichos efectos.

Cirugía 

La cirugía suele ser el tratamiento más importante y el primero en llevarse a cabo en la mayoría de los tumores de colon.
El tipo de cirugía que se puede aplicar en el cáncer de colon varía en función de su localización y de la extensión a ganglios y/u órganos vecinos.

El tratamiento quirúrgico de cualquier cáncer puede tener dos “intenciones”:

  • Curativa: la cirugía tiene como objetivo principal eliminar todo el cáncer.
  • Paliativa: la cirugía se realiza con el objetivo de mejorar los síntomas que produce el tumor (por ejemplo: la obstrucción intestinal).

La cirugía se realiza sobre el tumor primario, y en algunos casos, también se resecan las metástasis hepáticas y/o pulmonares y más raramente las metástasis peritoneales en situaciones muy concretas.

 

Pasos previos a la intervención

La cirugía a nivel del colon y recto es una intervención quirúrgica mayor, por lo que es necesario el ingreso hospitalario durante un tiempo que puede variar de un enfermo a otro. Lo más habitual es que oscile entre una y dos semanas. Asimismo, es necesaria anestesia, que siempre será de tipo general.

Antes de la intervención, es preciso realizar un estudio preoperatorio que consiste generalmente en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

 

Técnicas quirúrgicas

La técnica consiste en la extirpación del segmento del colon en el que se asienta el tumor, así como un tramo de tejido normal, a cada lado de la lesión, y los ganglios linfáticos correspondientes. Posteriormente, se unen los extremos del colon para restablecer la continuidad del tubo digestivo y mantener su función.

En algunos casos, se resecan las metástasis hepáticas y/o pulmonares y más raramente las metástasis peritoneales en situaciones muy concretas.

La técnica empleada depende de la localización del tumor:

 

Colectomía

Es la extirpación del colon. El intestino delgado se une al resto del colon, al recto o se aboca a la piel. La colectomía puede ser:

  • Hemicolectomía derecha (se reseca el colon derecho).
  • Colectomía transversa (se reseca el colon transverso).
  • Hemicolectomía izquierda (se reseca el colon izquierdo).
  • Sigmoidectomía (se reseca el sigma).
  • Resección anterior baja (se reseca la parte superior del recto).
  • Amputación abdómino-perineal (se reseca la parte inferior del recto).
  • Colectomía subtotal (se reseca todo el colon menos el recto).
  • Panproctocolectomía (se reseca todo el colon y el recto.

 

Ileostomía o colostomía

 

Es abocar el intestino delgado o el colon a la piel del abdomen, para que las deposiciones salgan al exterior. Se coloca una bolsa que se pega a la piel. La realización de ileostomía suele ser transitoria, es decir, en un segundo tiempo se vuelve a operar y se cierra la ileostomía). La colostomía puede ser transitoria o definitiva.

La realización de colostomia definitiva no se asocia a peor pronóstico, sino a imposibilidad de unir los dos extremos del intestino por encontrarse el tumor muy cerca del ano. 

 

Linfadenectomía

Es la extirpación de los ganglios linfáticos pericolónicos o perirrectales. Esta operación se llama linfadenectomía. La extensión de la linfadenectomía la decide el cirujano según las características del paciente, del tumor y otras consideraciones particulares.

 

Resección de estructuras u órganos vecinos

En ocasiones es necesaria la extirpación de órganos adyacentes al colon, como útero, ovarios, estómago, vejiga urinaria, hígado, pared abdominal, u otras estructuras. En ocasiones, cuando el cáncer colorrectal está invadiendo algunos de estos órganos no es posible operar.

 

Metastasectomía

Extirpación de metástasis a distancia (sobre todo hepáticas y pulmonares).

 

La hospitalización y recuperación dependerán de las condiciones de salud específicas de cada enfermo.

Cuando la cirugía tiene que realizarse de forma urgente, sin tiempo para preparar el tubo digestivo, como ocurre en muchos casos de obstrucción intestinal o abdomen agudo, es posible que sea necesario realizar una colostomía o Ileostomía, que como se ha explicado consiste en abocar el extremo distal del tubo digestivo a través de la pared abdominal. En un segundo tiempo quirúrgico (un tiempo después) se podrá valorar reconstruir el tránsito intestinal uniendo los cabos de intestino y cerrando la colostomía o ileostomía.

En el caso de que sea necesario hacer una colostomía, es aconsejable que hables con el personal de enfermería encargado de realizar el cuidado de la ostomía, de tal forma que te puedan resolver las dudas. En los casos en que exista una afectación hepática pequeña suele extirparse la zona de la metástasis.

tratamientos cáncer de colon - cirugia

¿Cómo es el postoperatorio? Efectos secundarios y recomendaciones

La cirugía del colon y recto, como la mayoría de las intervenciones quirúrgicas, no está exenta de complicaciones y de efectos adversos los cuales pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Habitualmente, no suponen un problema grave para el paciente, pero sí alteran su calidad de vida.

Cuando te despiertes de la anestesia, es normal que sientas dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano deja pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico cuando te visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.

El tipo de cicatriz será diferente en función del tipo de intervención realizada. La herida quirúrgica requerirá una serie de cuidados que son similares a los de cualquier cicatriz producida por otra causa. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y limpieza de la misma, correrá a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados, es aconsejable mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.

Hasta que la herida del colon o recto cicatrice, es necesario que el paciente se mantenga hidratado y nutrido adecuadamente. Lo habitual en estos casos, es mantener los sueros y colocar una sonda nasogástrica. Se trata de un tubo largo, fino y flexible que se introduce por la nariz hasta el estómago.
Inmediatamente tras la cirugía, la sonda es útil para extraer cualquier líquido que se acumule en el estómago o intestino, evitando una sensación molesta al paciente.

Generalmente, esta sonda se retira aproximadamente pasadas 24 horas tras la intervención, ya que en la mayoría de los casos, pasado este tiempo el paciente comienza a tomar pequeños sorbos de líquidos, para poco a poco introducir una alimentación normal.

 

Entre las complicaciones que se pueden dar en una cirugía de cáncer de colon hay:

Complicaciones inmediatas: Como ocurre con otras cirugías mayores, después de la operación pueden surgir complicaciones. Algunos pacientes pueden tener fiebre, dolor, infección de la herida abdominal o perineal, infecciones abdominales o pulmonares, sangrado, problemas de cicatrización, trombosis u otras complicaciones.

En muchas ocasiones, estas complicaciones se resuelven con tratamiento médico, pero en ocasiones es necesario volver a operar para eliminar la causa que está produciendo la complicación.

Complicaciones tardías: La resección del colon o/y del recto es una cirugía mayor no exenta de complicaciones inmediatas y tardías.

  • Se pueden modificar los hábitos intestinales, y tener cierta tendencia a la diarrea. En otras ocasiones, se produce estreñimiento.
  • Los pacientes con ileostomía o colostomía tendrán las molestias e inconvenientes de la bolsa.

Quimioterapia y fármacos biológicos (Tratamiento sistémico)

 

Quimioterapia

La quimioterapia es uno de los tratamientos más empleados en el tratamiento del cáncer de colon. Su objetivo es destruir, empleando una gran variedad de fármacos, las células que componen el tumor con el fin de lograr la reducción o desaparición de la enfermedad.

 

¿Cómo actúa?

Los tumores malignos se caracterizan por estar formados por células transformadas cuyos mecanismos que regulan la división se han alterado, por lo que son capaces de dividirse descontroladamente e invadir y afectar órganos vecinos.
La mayoría de los fármacos que se emplean en el tratamiento quimioterápico están diseñados para poder destruir las células mientras se dividen. Cuanto más rápido se dividen más sensibles son al tratamiento.

 

¿Cuándo se administra quimioterapia en el cáncer de colon?

La quimioterapia en el cáncer de colon no está indicada en todos los casos. Su administración dependerá de determinados factores:

  • Estadio tumoral: afectación o no de ganglios y/o de órganos próximos al tumor y/o aparición o no de metástasis.
  • Estado general del paciente previo a la administración del tratamiento. 

 

En función de estos aspectos la administración de quimioterapia puede tener tres finalidades:

  • Curativa: la intención de la quimioterapia es curar la enfermedad. En este caso, la quimioterapia se emplea como tratamiento complementario a la cirugía. Está demostrado que en el estadio III ó C, es decir, cuando hay ganglios linfáticos afectados por el tumor, la quimioterapia adyuvante mejora de una forma significativa la supervivencia libre de enfermedad y la supervivencia global. 
  • Potencialmente curativa: en los pacientes que tienen metástasis hepáticas que pueden ser resecadas con una cirugía, la quimioterapia, antes de la intervención sobre el hígado, puede contribuir que aumenten las posibilidades de una supervivencia prolongada. A esta forma de tratamiento se le llama “quimioterapia neoadyuvante”.
  • Control de síntomas o paliativa: con la quimioterapia se pretende controlar los síntomas producidos por el tumor y/o las metástasis y su objetivo primordial es mejorar la calidad de vida del enfermo que tiene una enfermedad avanzada.

Puede ser muy beneficioso para ti que antes de iniciar el tratamiento con quimioterapia hables con tu oncólogo para que te explique los beneficios que se esperan del tratamiento y sus riesgos.

 

¿Cómo se administra?

Antes de iniciar el tratamiento, es necesario valorar, mediante un análisis de sangre y de orina, si los niveles de glóbulos rojos y de leucocitos son normales y cómo funcionan tus riñones, ya que las dosis de los fármacos dependerán de estos resultados.

Generalmente, para el tratamiento del cáncer colorrectal se emplea la combinación de varios fármacos. Lo más frecuente es que se te administren por vía intravenosa, es decir a través de una vena. Aunque también se puede administrar por vía oral.

La quimioterapia se administra en forma de ciclos, alternando periodos de tratamiento con períodos de descanso. En la mayoría de las ocasiones es necesario el ingreso, ya que la infusión de los fármacos suele durar varios días. 

Antes de iniciar un nuevo ciclo es necesario realizar un control de sangre y orina para asegurarse de que la quimioterapia no está dañando los riñones o alterando los niveles de hematíes y leucocitos de la sangre. Si esto fuera así, sería necesario retrasar la administración del siguiente ciclo de quimioterapia hasta que se haya recuperado la función renal y los valores de la sangre.

Si necesitas más información sobre la quimioterapia, puedes visitar nuestra sección de tratamientos, en quimioterapia.

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Tratamientos para el cáncer de colon - Quimioterapia en pastillas

 

Fármacos biológicos

 

Dentro de los fármacos biológicos activos en cáncer colorrectal avanzado, se encuentran los anticuerpos monoclonales contra distintos receptores de membrana y una proteína de fusión recombinante.

Hay fármacos que son anticuerpos monoclonales anti-EGFR (contra el receptor del factor de crecimiento epidérmico) que son útiles en pacientes RAS no mutado.

Hay anticuerpos monoclonales anti- factor de crecimiento endotelial vascular A) (contra el crecimiento de vasos malignos y del tumor).

También hay disponible una proteína de fusión recombinante con efectos anti-angiogénicos (contra VEGF-A, VEGF-B y el factor de crecimiento placentario) indicada en algunos pacientes.

Estos agentes se pueden usar en combinación con quimioterapia o solos.

Los inhibidores tirosina quinasa (TKI), que son también fármacos dirigidos contra dianas celulares, se administran por vía oral. De ellos, sólo uno tiene actividad en cáncer colorrectal metastático refractario a terapias estándares.

Vía de administración:

  • Los anticuerpos monoclonales y la proteína se administran por vía intravenosa en ciclos. La quimioterapia y los anticuerpos monoclonales suelen combinarse entre sí.
  • El inhibidor de tirosin-kinasa se administra por vía oral, generalmente en monoterapia (es decir, solo este fármaco como tratamiento).

La quimioterapia, con o sin anticuerpos monoclonales/proteína de fusión, no es eficaz en todos los pacientes y la enfermedad puede avanzar aunque el paciente la esté recibiendo. Esto es debido a que las células tumorales crean mecanismos de resistencia a los fármacos, de este modo se escapan y siguen creciendo. Cuando esto ocurre se realiza una cambio a otro tipo de combinación de quimioterapia+/- anticuerpos monoclonales/proteína de fusión (lo que conocemos como “cambio de línea de tratamiento").

La combinación de quimioterapia y fármacos biológicos está indicada en enfermedad metastásica.

La toxicidad de los fármacos biologicos depende del fármaco(s) administrado(s), las combinaciones, las dosis, los intervalos de administración de los fármacos, el estado general y nutricional del paciente y de otros factores.

Si necesitas más información sobre los fármacos biológicos, puedes visitar nuestra sección de tratamientos en fármacos biológicos.

Radioterapia

La radioterapia es el tratamiento con radiaciones ionizantes. La radioterapia o irradiación trata un área concreta del cuerpo. Por eso, se considera un tratamiento local, al igual que la cirugía.

Antes de empezar la radioterapia es necesario dibujar el “campo” y realizar una “prueba” o simulación, que consiste en comprobar que la radioterapia llegará a la zona deseada. No es dolorosa, pero es necesario marcar en la piel unos puntos para establecer los límites del campo.

Radioterapia en cáncer de colon: en qué consiste

Las radiaciones ionizantes son generadas por unas máquinas muy complejas y sofisticadas, llamadas aceleradores. El paciente se tumba en la camilla y tiene que permanecer quieto para que la radioterapia trate únicamente el campo. El tratamiento de radioterapia dura unos minutos, se administra diariamente y no es doloroso.

La radioterapia está indicada como tratamiento complementario a la cirugía o para aliviar los síntomas que produce la enfermedad. No todos los pacientes con cáncer colorrectal deben recibir radioterapia y en otros casos puede estar contraindicada

La radioterapia está indicada en los pacientes con cáncer de recto en estadio II y III del cáncer de recto, se administra antes o después de la cirugía como tratamiento complementario para reducir el riesgo de recaídas en la pelvis.

En muchos pacientes se administra quimioterapia concomitante para aumentar la eficacia del tratamiento. La decisión de administrar la radioterapia de forma pre o postoperatoria depende de una serie de factores que varían de un paciente a otro.

Como tratamiento paliativo, la radioterapia es eficaz para controlar el dolor y aliviar otros síntomas. En esta situación, se suele administrar sola sin quimioterapia.

Efectos secundarios 

La radioterapia pretende tratar solo el tumor con un margen de seguridad, pero es inevitable que los tejidos normales que están en la cercanía reciban también parte de las radiaciones. Los efectos adversos o toxicidad de la radioterapia se deben precisamente a su acción sobre los tejidos normales y varían según la zona tratada. La dosis total de radioterapia que se puede administrar depende de la tolerancia de los tejidos normales, que es diferente para cada órgano.