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Factores de riesgo del cáncer de esófago

Un factor de riesgo es cualquier agente que incrementa el riesgo de padecer una enfermedad determinada, es decir, la persona expuesta a este factor posee más probabilidades de padecer dicha enfermedad.

En la actualidad se conocen factores que parece que poseen una relación con el cáncer de esófago. Entre ellos destacan:

Edad: como en la mayoría de los tumores, a edad más avanzada mayor es el riesgo, tanto en hombres como en mujeres, de padecer cáncer de esófago.

Sexo: los hombres poseen una tasa de cáncer de esófago tres veces mayor que las mujeres. Probablemente, debido a que poseen hábitos menos saludables que la población femenina.

Raza: las personas de raza negra (afroamericanas) poseen un riesgo tres veces superior al que presentan las de raza blanca.

Tabaco: el consumo de tabaco, independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, puros, pipa, tabaco de mascar…) incrementa de dos a cuatro veces el riesgo de padecer cáncer de esófago. Este riesgo aumenta cuando se incrementa la cantidad de tabaco y el tiempo que fuma la persona.

Alcohol: el consumo de bebidas alcohólicas, en grandes cantidades y durante periodos largos, es un factor que aumenta la probabilidad de padecer este cáncer.

Este factor por sí solo, no incrementa mucho este riesgo, sin embargo, cuando se asocia al tabaquismo su efecto se potencia y el riesgo se incrementa hasta siete veces.

Ingestión de ácidos y álcalis fuertes: el ejemplo más frecuente es la ingesta de lejía (hipoclorito sódico). Se trata de un blanqueador que contienen muchos limpiadores domésticos.

La ingestión de lejía suele darse con más frecuencia en niños y en la mayoría de las ocasiones es accidental. Produce una quemadura instantánea que penetra en profundidad, de ahí el riesgo de perforación esofágica que existe incluso días después de la ingestión.

En el esófago queda una cicatriz que estrecha el conducto, apareciendo una dificultad para la deglución. Sobre esa cicatriz puede llegar a desarrollarse un carcinoma de esófago. Es un efecto secundario de la quemadura, a largo plazo, incluso se ha observado hasta 40 años después de la ingestión del cáustico.

Dietas inadecuadas: existen suficientes evidencias que sugieren que dietas pobres en frutas y verduras incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de esófago.

Bebidas calientes: existen estudios en los que se observó un incremento del riesgo de este tumor asociado a la ingesta de bebidas muy calientes. Se cree que es debido a lesiones repetidas de la mucosa del esófago por el calor.

Infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH): especialmente por los serotipos 16 y 18 y está relacionado con hábitos o ciertas prácticas sexuales.

Enfermedades benignas: determinadas enfermedades benignas pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer de esófago por mecanismos más o menos conocidos:

  • Esófago de Barrett: cuando el esfínter que separa el estómago del esófago (cardias) no funciona adecuadamente, el contenido del estómago con sus ácidos, pasa al esófago (reflujo) causando agresiones constantes a la mucosa del mismo. El esófago, para protegerse de los ácidos gástricos, modifica el tipo de célula que forma su mucosa, cambiándola por una mucosa igual a la que posee el estómago. A este cambio del tipo de célula se denomina metaplasia. Con el tiempo, esta mucosa de fuera del estómago se puede alterar y convertirse en una lesión precancerosa (displasia), para posteriormente desarrollarse sobre ella un cáncer.
  • Acalasia: es un trastorno motor de la musculatura del esófago que se caracteriza por la ausencia de ondas peristálticas (movimientos que permiten que se desplacen los alimentos por el tubo digestivo). Se ha observado que un 6% de los enfermos de acalasia desarrollan una lesión maligna en el esófago, aunque no se conoce cuál es el mecanismo por el que se incrementa dicho riesgo.
  • Membranas esofágicas o síndrome de Plummer-Vinson: son membranas finas que se desarrollan en el interior del esófago. Se presentan en personas con anemia intensa por falta de hierro y que no reciben tratamiento. La clínica fundamental es la dificultad en la deglución. Las membranas desaparecen una vez solucionada la anemia. Aproximadamente, una de cada 10 personas con esta enfermedad padecerá cáncer de esófago (aunque se desconoce el mecanismo por el que se desarrolla el tumor maligno).
  • Tilosis o síndrome de Howell-Evans: es una rara enfermedad asociada a hiperqueratosis en las palmas y plantas. Es una enfermedad hereditaria ligada al cromosoma 17.

Generalmente, el tratamiento de estas enfermedades o el seguimiento frecuente y regular del paciente, evita la aparición del cáncer o permite el diagnóstico temprano del mismo.

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