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Seguimiento y revisiones después de un carcinoma cutáneo no melanoma

Tras el tratamiento el paciente debe someterse a revisiones periódicas que deben incluir la exploración física dermatológica como elemento principal.  

El objetivo de las revisiones es detectar una recidiva de la enfermedad, aunque suelen ser raras por la eficacia de los tratamientos actuales.

En caso de carcinomas cutáneos de bajo riesgo es suficiente con revisiones una o dos veces al año para detectar lesiones incipientes que pueden tratarse fácilmente evitando futuras intervenciones quirúrgicas más complejas.

Ante carcinomas cutáneos de alto riesgo por un estadío avanzado o por la  localización  (basocelulares en canto interno de ojos o espinocelulares de labio o pabellón auricular) es aconsejable revisar al paciente cada 3 meses durante los dos primeros años, y posteriormente cada 6 meses.

 

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