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Secuelas de los tratamientos del cáncer de pulmón

Dependiendo del tipo de tratamiento

Efectos secundarios de la cirugía

 

La cirugía del cáncer de pulmón es una operación compleja que pueden conllevar graves consecuencias.

Las posibles complicaciones dependen de la extensión de la cirugía y la condición de salud de la persona. Las complicaciones graves pueden incluir sangrado excesivo, infección de la herida quirúrgica y procesos infecciosos como neumonías, etc. Aunque es poco común, en algunos casos las personas no sobreviven la cirugía, razón por la cual es importante que los cirujanos seleccionen cuidadosamente a los pacientes.

Debido a que el cirujano tiene que abrir las costillas para llegar al pulmón cuando realiza una toracotomía, la incisión dolerá por un tiempo después de la cirugía. Las actividades se limitan durante al menos uno o dos meses.

Si los pulmones están en buenas condiciones (excepto por la presencia del cáncer), usualmente se pueden reanudar las actividades normales después de la extirpación de un lóbulo o hasta después de la extirpación de todo el pulmón. Si usted también tiene enfermedades de pulmón no cancerosas tales como enfisema o bronquitis crónica (que son enfermedades comunes entre los fumadores intensos), es posible que después de la cirugía experimente dificultad para respirar al hacer sus actividades.

Efectos secundarios de la radioterapia

 

  • La mayoría de los pacientes se cansan fácilmente después de sus primeros tratamientos de radioterapia. Esta fatiga aumenta gradualmente y puede ser intensa y limitar la capacidad de llevar a cabo las actividades diarias normales. Típicamente la fatiga disminuye uno o dos meses después de terminar la radioterapia.
  • Irritación de la piel. El área afectada puede estar enrojecida, seca, dolorosa y con picazón. Esta reacción puede volverse bastante intensa durante el curso de un tratamiento largo. Sirve de ayuda mantener la piel limpia con agua tibia y jabón suave, secarla bien y evitar el agua muy caliente al bañarse.
  • La esofagitis, una inflamación del tubo alimentario que conduce la comida desde la boca hasta el estómago, es común después de la radioterapia para cáncer pulmonar, y puede ser grave. El esófago es muy sensible a la radiación, y el daño es peor en pacientes que además reciben quimioterapia. La esofagitis dificulta el acto de tragar y algunas personas pierden 10 por ciento o más de su peso por esta razón. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes la inflamación desaparece en unas tres semanas después de terminar el tratamiento, y entonces vuelven a ganar el peso perdido.
  •  Una inflamación de los pulmones llamada neumonitis por radiación no deja secuelas permanentes en la respiración. Puede aparecer entre tres a nueve meses después de terminar la radioterapia. Produce tos, dificultad para respirar y fiebre, pero en la mayoría de los casos no es necesario dar un tratamiento específico, y mejora en dos a cuatro semanas. La neumonitis por radiación no deja secuelas permanentes en la respiración.

Efectos secundarios de la quimioterapia

 

En las primeras horas y días tras la administración de la terapia, los síntomas más frecuentes que te pueden aparecer son los siguientes:

  • Náuseas y vómitos.
  • Dolores musculares y articulares, cefáleas, febrícula, sansación de decaimiento, cansancio, etc.

 

Más adelante pueden aparecer:

  • Diarrea o estreñimiento, parálisis intestinal y estomatitis o alteración de la mucosa oral.
  • Alteraciones urinarias por la toxicidad renal producida por los fármacos.
  • Uno de los efectos secundarios más frecuentes es la depresión medular lo que trae consigo una disminución de los glóbulos rojos, glóbulos blancos y de las plaquetas; es decir: anemia, leucopenia y trombopenia.

 

 

 

 

 

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