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Seguimiento del cáncer de pulmón

Una vez finalizado el tratamiento es preciso realizar revisiones periódicas para confirmar el estado del paciente, seguir y controlar los efectos secundarios e instaurar en caso necesario un nuevo tratamiento lo más rápidamente posible si reaparece la enfermedad.

El riesgo de reaparición de la enfermedad disminuye con el paso del tiempo. Por ello, durante los dos o tres primeros años tras el diagnóstico es aconsejable realizar revisiones con mayor frecuencia que en épocas posteriores. 
 

Las pruebas que habitualmente se solicitan en las revisiones periódicas tras la realización de una exploración minuciosa suelen ser las siguientes: 

Analítica completa:

Se determinan parámetros que nos indican el funcionamiento del hígado, del riñón y del resto de órganos. 

Radiografía y/o TC de tórax:

Permite observar la zona donde estaba situado el tumor y valorar cómo está el resto de los pulmones.

Ecografía abdominal:

Se visualiza la existencia o no de lesiones en el hígado que nos hagan sospechar una metástasis.

Broncoscopia:

El especialista valora su necesidad y frecuencia.  

Es importante que refieras a tu médico, tanto en las revisiones como en cualquier otro momento, no sólo cambios relacionados con los tratamientos, sino cualquier otro síntoma como pérdida de apetito o peso, dificultad para tragar, aparición de dolor, cansancio, etc. El médico valorará la necesidad de realizar otras pruebas.

 

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