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Seguimiento y revisiones después del cáncer de tiroides

Una vez finalizado el tratamiento es preciso realizar revisiones periódicas. Son necesarias para confirmar que el paciente sigue bien. También sirven para seguimiento y control de los efectos secundarios y para instaurar, en caso necesario, un tratamiento lo más rápidamente posible.

Incluso tras el plan terapéutico más completo, existe un riesgo de reaparición de la enfermedad. Su diagnóstico precoz permite instaurar, de nuevo, un tratamiento rápido y por tanto puede ser más fácil lograr que desaparezca y mejorar los síntomas.

Las pruebas que habitualmente se solicitan en las revisiones periódicas tras la realización de una exploración minuciosa suelen ser las siguientes:

  • Analítica completa: se determinan parámetros que nos indican el funcionamiento del hígado, del riñón y del resto de órganos.
  • Ecografía cervical: para ver los cambios quirúrgicos.
  • Rastreo corporal con Yodo-131: permite valorar la aparición de metástasis o la recurrencia de la enfermedad.

El riesgo de reaparición de la enfermedad disminuye con el paso del tiempo.

Es importante que refiera a su médico, tanto en las revisiones como en cualquier otro momento, no sólo cambios relacionados con los tratamientos, sino cualquier otro síntoma como pérdida de apetito o peso, aparición de dolor, sangre en la orina, cansancio, etc. 

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