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Síntomas de la leucemia linfática crónica

El diagnóstico tiene lugar con frecuencia de forma casual, al encontrar un aumento de los linfocitos (linfocitosis) durante la realización de un análisis de sangre.

Muchas personas están asintomáticas en el momento del diagnóstico (aproximadamente 8 de cada 10) y la sospecha se basa en las alteraciones detectadas en un análisis de rutina.

Es frecuente observar que las personas que la padecen se mantienen asintomáticas durante un tiempo variable (meses o años), precisando sólo observación y control clínico periódico. Otras presentan en el momento del diagnóstico (y muchas cuando la enfermedad avanza) cansancio, aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, infecciones de repetición, reactivación de infecciones previas (herpes zóster), etc. Las infecciones repetidas, especialmente las respiratorias son frecuentes con el paso del tiempo y en muchas ocasiones obligan al ingreso en el hospital. El médico puede encontrar al explorar al enfermo un aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (adenopatías), del hígado (hepatomegalia) o del bazo (esplenomegalia). Pueden encontrarse otras muchas alteraciones, como por ej.: fenómenos autoinmunes (rechazo de algunas células o tejidos propios como si fuesen del vecino).

 

Actualizado por el Dr. Fernando Ramos Ortega, Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

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