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Síntomas de la leucemia mieloide crónica

El diagnóstico con frecuencia se produce al encontrar de forma casual, con motivo de la realización de un análisis de sangre, un aumento de los leucocitos (leucocitosis) que afecta sobre todo a células grandes con gránulos (granulocitos).

Muchas personas están asintomáticas en el momento del diagnóstico (6 de cada 10) y la sospecha se basa en las alteraciones detectadas en un análisis de rutina. 

Los síntomas más frecuentes son bastante inespecíficos: cansancio, dolor en cuadrante superior izquierdo del abdomen (por crecimiento o complicaciones en el bazo), sensación de saciedad precoz y pérdida de peso. En casos extremos, la presencia de una gran cantidad de leucocitos de gran tamaño en la sangre puede provocar una dificultad para la circulación de la sangre que motiva, alteraciones mentales y de la visión, así como dificultades respiratorias. No son raras las inflamaciones de una o varias articulaciones (artritis) por elevación del ácido úrico. Al realizar el examen físico es frecuente ( 5 de cada 10 casos) encontrar un aumento del tamaño del bazo (esplenomegalia), que se puede comprobar mejor mediante ecografía. Hace años, cuando la enfermedad tenía un peor control, podría verse una transformación brusca (crisis blástica) en la que la enfermedad tenía los síntomas de una leucemia aguda.

 

Actualizado por el Dr. Fernando Ramos Ortega, Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

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