Seguimiento tras el Linfoma no Hodgkin

Es muy importante la realización de un seguimiento del Linfomas No Hodgkin adecuado, como en cualquier proceso oncológico. Las revisiones se realizan de forma periódica durante a lo largo de muchos años. Se necesitan para vigilar la evolución de los posibles efectos secundarios y secuelas de los tratamientos. Y facilitan el diagnóstico incipiente de la enfermedad en caso de que ésta reaparezca.

Se hacen de forma periódica, y al principio son más cercanas en el tiempo para posteriormente espaciarse cuando la enfermedad ha sido controlada, siempre según la evolución de cada paciente. Cuando los resultados de las pruebas y controles están dentro de la normalidad, y aparentemente no hay signos del linfoma (en base a las pruebas realizadas y síntomas), se suele denominar remisión de la enfermedad. Si esto se mantiene años, podemos definirlo como curación.

Las revisiones y controles pueden ser diferentes en los casos en que la enfermedad se mantiene estable o son linfomas de los llamados indolentes, ya que van a precisar diversas exploraciones o pruebas según el tipo de enfermedad y en base a las características de cada enfermo.

Seguimiento del linfoma No Hodgkin médico en consulta con informe

 

Cuidados tras el linfoma

No siempre es fácil volver a la normalidad con una enfermedad de este tipo, pero hay una serie de cuidados en los linfomas, que ayudan a que los pacientes se encuentren mejor.

Las siguientes pautas higiénico-dietéticas pueden colaborar en mantener una vida más saludable, y por tanto mejorar el confort de las personas:

  • Es importante hacer al menos 150 minutos de actividad física a la semana (andar con paso ágil, de forma que se dificulte un poco el habla).
  • El descanso también es esencial y debe adecuarse al estado físico de la persona.
  • Hay estudios que indican que los enfermos oncológicos presentan menos cansancio y duermen mejor si realizan ejercicio físico de forma habitual. Son recomendables los ejercicios aeróbicos ligeros o actividades suaves, pero sin sobrecargarse.
  • La dieta mediterránea con un nivel adecuado de hidratación (uno-dos litros diarios de líquidos como norma general) son importantes también para mejorar la calidad de vida

Pruebas para detectar una recaída del Linfoma no Hodgkin

No hay un único protocolo para el seguimiento de los diferentes Linfomas NO Hodgkin. En las revisiones periódicas, se incluye la entrevista con el médico, la exploración clínica, la realización de análisis sanguíneos y en determinados momentos algunas pruebas de imagen (como por ejemplo el escáner.) La prueba PET no suele formar parte de este tipo de revisiones porque no resulta útil.

El equipo de cada paciente indicará a la persona las diferentes pruebas que serán necesarias y los tiempos y periodicidad entre las visistas de control. Además, esto permitirá detectar y controlar de la mejor forma las secuelas o posibles efectos secundarios que aparezcan en los pacientes.

¿Y si hay una recidiva?

A veces puede ser que la enfermedad vuelva a reaparecer, que es lo que se denomina recidiva del Linfoma No Hodgkin. Esto es porque a veces la enfermedad es resistente a las terapias iniciales y vuelve a a aparecer. O bien éstas dejan de hacer efecto y el linfoma empieza a reactivar su crecimiento a pesar del tratamiento pautado.

En estos casos, se buscan diferentes opciones: existen tratamientos a veces similares a los previamente utilizados que pueden ser más eficaces. También es posible intentar terapias en fase de ensayo clínico, o bien forman parte de estudios de investigación.

Hoy en día hay constantemente nuevas investigaciones sobre nuevas opciones de tratamiento (quimioterápicos, inmunomoduladores, terapias dirigidas, inmunoterapia, terapias CAR-T). No todas las opciones valen para todos los tipos y personas, por lo que consultar al equipo es la mejor forma para conocer lo que pueda ser adecuado para cada paciente.

Recomendaciones

Es lógico y comprensible que aparezcan de nuevo sensaciones y emociones negativas (angustia, ansiedad, tristeza intensa). La falta de control sobre la enfermedad nuevamente hace que la persona pueda revivir los momentos difíciles del principio del diagnóstico. A veces se muestran sentimientos de impotencia e inutilidad y desesperanza.

La comunicación con tu equipo de profesionales es muy importante. Ellos valorarán las posibles opciones de tratamiento y cuidados a llevar a cabo para el control de la enfermedad, así como para conseguir el mayor confort posible en estos momentos. Puedes encontrar información útil si la enfermedad reaperece aquí.