Los síntomas del Mieloma Múltiple

Hay una serie de síntomas inespecíficos, pero que tras sospechar un mieloma pueden ser un claro indicativo de la posible existencia de un Mieloma Múltiple. 

Pero en la mayor parte de las ocasiones el diagnóstico es casual, y la persona no presenta ningún síntoma de enfermedad.

Alguno de los síntomas más comunes del mieloma múltiple son: 

  • Dolores óseos
  • Cansancio o fatiga
  • Bultos
  • Fiebre

A continuación se desarrollan cada uno de estos síntomas. 

¿Cuáles son los principales síntomas del Mieloma?

Los síntomas más frecuentes que presentan los pacientes con Mieloma Múltiple son: dolores óseos, cansancio, febrícula, aparición de bultos.

Pueden también aparecer una serie de alteraciones o signos (anemia, infecciones frecuentes, insuficiencia renal, lesiones líticas en los huesos…). Todo esto finalmente pueden indicar la existencia de esta enfermedad, lo que se suele confirmar con una punción de la médula ósea. 

Dolores óseos (lesiones líticas)

El Mieloma, al afectar a los huesos y provocar “lesiones líticas” (es decir, que los destruyen) suele provocar como principal síntoma el dolor óseo más o menos generalizado (es muy frecuente en costillas, columna vertebral, pelvis y huesos largos…). 

Al tener lugar esta destrucción y debilitamiento de los huesos, además del dolor es posible que puedan aparecer fracturas en los huesos afectos, incluso sin grandes esfuerzos o sobrecargas; siendo a veces este el motivo del diagnóstico. Así, no es infrecuente que una persona con un dolor óseo de comienzo brusco, tras el estudio, se vea una fractura y el diagnóstico de Mieloma Múltiple.  

También es posible que estos dolores sean confundidos con problemas de tipo artrósico, y/o procesos de tipo reumático, ya que son dolores inespecíficos, por otra parte, muy habituales en la población de esta edad. 

síntomas del mieloma múltiple


 

Cansancio o fatiga

Además del dolor, el principal síntoma de estos pacientes es el cansancio y sensación de fatiga, también llamada astenia. Y en muchos de los casos se debe a la existencia de anemia (por la alteración en la médula ósea) ya que el déficit de glóbulos rojos, que transportan el oxígeno en la sangre, impide el buen funcionamiento de los tejidos y órganos de nuestro cuerpo. 

El cansancio es un síntoma inespecífico. Y habitualmente también aparece en otros muchos problemas de salud que están presentes en la población general con mayor frecuencia (infecciones respiratorias, problemas cardiacos...). 

Al realizar una analítica por este síntoma, cuando no hay causa aparente o no mejora, pueden aparecer alteraciones que lleven al diagnóstico de Mieloma Múltiple.
 

Bultos

En ocasiones y pegado a algunas zonas de hueso, puede manifestarse como un nódulo o bulto adherido (en calota craneal, costillas, columna vertebral, etc.). Puede notarse desde el exterior del cuerpo y ser palpable a veces o bien aparecer como nódulo adyacente al hueso en una prueba de imagen.

Estos bultos o nódulos son masas de células del mieloma, también llamadas plasmocitomas, que se pueden dar en los huesos, aunque a veces también se dan fuera de la médula ósea, pero al lado de la zona afectada. Es cuando se notan o aparecen estos bultos, generalmente cercanos a las lesiones líticas. Estas son originadas por sustancias que provocan la destrucción del hueso y son producidas por el crecimiento de as células plasmáticas.  
 

Fiebre

No es muy habitual la aparición de fiebre en el mieloma múltiple, pero a veces el diagnóstico se sospecha en una persona en la que se dan frecuentes infecciones importantes, sin tener un motivo de base que la haga más susceptible. Y estas sí pueden provocar fiebre o febrícula.

Otros síntomas del mieloma múltiple

Los principales síntomas que permiten sospechar un mieloma múltiple son el dolor y el cansancio, aunque a veces pueden darse también algunos otros síntomas.  

Otros síntomas que podemos ver son realmente por afectación de otros órganos: el riñón, la sangre, el sistema inmune.

Si el crecimiento de las células afecta a las células de la médula ósea y no se producen glóbulos rojos o los glóbulos blancos son ineficaces se puede producir anemia, y notarse cansancio y palidez de piel y mucosas. 

Además, la proliferación de las células provoca la disolución en parte de los huesos; por lo que demás de las llamadas “lesiones líticas” y dolor, se puede dar hipercalcemia (por aumento del calcio en la sangre) lo que se manifiesta como temblores y calambres.

Cuando todo esto ocurre, además se producen inmunoglobulinas o proteínas anómalas que no sirven para la función de “defensa” del organismo. Si el sistema inmune no funciona correctamente aparecen frecuentes infecciones (con sus síntomas correspondientes y fiebre) y son más difíciles de superar. 

Si finalmente las proteínas se encuentran en sangre en cantidades excesivas, al intentar ser filtradas por el riñón, van a provocar problemas de insuficiencia renal, con las alteraciones en los análisis que indican el estado activo del mieloma. Si esto ocurre los pacientes pueden notar obnubilación y somnolencia.