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Consejos de utilización de las terapias alternativas

Todos los tratamientos, tanto de medicina convencional como complementaria y alternativa, pueden presentar riesgos

 
Para controlar y reducir estos riesgos, los fármacos y terapias que se utilizan en el tratamiento convencional contra el cáncer pasan por varias fases de desarrollo científico.

Estas fases incluyen la investigación en el laboratorio (en cultivos celulares o modelos animales experimentales) y posteriormente en personas (ensayos clínicos) tras ser aprobados por comités éticos. Una vez comprobada la eficacia y seguridad de estos tratamientos para los pacientes, las Autoridades Sanitarias del país han de dar su visto bueno para que puedan ser utilizados en los centros sanitarios.

 
Las terapias contra el cáncer deben estar respaldadas por datos científicos y haber sido aprobadas por las Autoridades Sanitarias.
 

Con esta metodología científica rigurosa se consigue discriminar los tratamientos y fármacos activos de los que no lo son, las dosis adecuadas y los efectos secundarios, evitando el uso de medicamentos y prácticas poco eficaces. La formación de los médicos especializados en Oncología asegura, además, que su aplicación sea realizada con el máximo control minimizando los riesgos para el paciente. 

 

El proceso de análisis y estudio científico no se cumple en la mayoría de los tratamientos complementarios y alternativos que se publicitan para el cáncer.

 

Por lo tanto el riesgo que conlleva su uso para los pacientes oncológicos ha de ser valorado, conjuntamente por el médico y el enfermo, teniendo en cuenta el producto o terapia concreta de que se trate, la información disponible sobre dicho producto o terapia y las características individuales del paciente que lo solicita.

En cuanto a los productos que se utilizan en la medicina complementaria y alternativa de venta sin receta, como complemento alimenticio o suplemento dietético, su inocuidad depende de: los componentes del producto, de la fuente de estos componentes y de la calidad del proceso de fabricación. 

En el caso de las terapias complementarias y alternativas, la formación, los conocimientos y la experiencia del profesional que aplique dicha terapia son factores que influyen en la seguridad de estos tratamientos.

 

 

¿Son útiles para los pacientes de cáncer? 

 

La medicina alternativa que promueve el empleo de terapias de eficacia no probada científicamente sustituyendo a los tratamientos oncológicos convencionales, puede ser altamente perjudicial para los pacientes de cáncer y, por ello su uso se desaconseja con rotundidad.

Por otro lado, algunas terapias complementarias, utilizadas conjuntamente con el tratamiento oncológico y bajo supervisión y control médico, pueden tener efectos beneficiosos para aliviar síntomas, paliar efectos secundarios de los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Con respecto a la utilidad de estas terapias complementarias para los pacientes de cáncer, la evidencia científica analizada muestra los siguientes resultados e indicaciones:

 

Sistemas médicos complementarios (integrales o completos):

Todos los tratamientos incluidos en los sistemas médicos (homeopatía, acupuntura, naturopatía, medicina ayurveda, medicina tradicional china) no han mostrado ser efectivos como terapia en ninguna patología oncológica, ni en los síntomas derivados de los tratamientos convencionales. 

  • Terapias biológicas
    • Hierbas y productos derivados de plantas: presentan un elevado potencial para desencadenar efectos adversos. Se aconseja no utilizarlos durante los tratamientos de quimioterapia, radioterapia o cuando se vaya a realizar una intervención quirúrgica ya que pueden interferir con la medicación prescrita, alterar la coagulación y producir interacciones con los tratamientos oncológicos. Por ejemplo, la hierba de San Juan  (Hypericum perforatum) altera severamente la eficacia de la quimioterapia y otras medicaciones.
    • Suplementos vitamínicos antioxidantes: se aconseja evitar el consumo en exceso de vitamina A y C así como de otros antioxidantes durante la radioterapia y quimioterapia ya que pueden reducir la eficacia de estos tratamientos. También se ha de evitar tomar vitamina C y E en exceso si se está tomando medicación anticoagulante o va a ser sometido a una intervención quirúrgica.

 

  • Sobre estos productos y sustancias ten en cuenta que: 
    • "Natural" no significa que no tenga efectos perjudiciales.
    • Pueden interactuar con los medicamentos causando problemas de salud.
    • Pueden estar contaminados con otras hierbas, pesticidas, o metales pesados.
    • Los pacientes que estén tomando preparados a base de plantas desde hace tiempo deberían someterse a seguimiento cuidadoso y control bioquímico regular por su médico.   

 

  • Métodos de manipulación basados en el cuerpo
    • Masajes: resultados positivos en el manejo del dolor y la ansiedad, así como en el tratamiento del linfedema (drenaje linfático manual). Han de ser utilizados con precaución en pacientes con metástasis óseas debido al riesgo de fracturas, y en aquellos con trombocitopenia o que estén tomando medicación anticoagulante ya que pueden dar lugar a hematomas. Se han de evitar masajes directamente sobre tumores (por riesgo de diseminación), sobre prótesis (por posible desplazamiento), sobre trombos y tejidos dañados por la cirugía y/o la radioterapia.
    • Osteopatía: contraindicación absoluta en el caso de tumores óseos primarios o metastásicos.
    • Reflexología o shiatsu: no se dispone de estudios que valoren su eficacia.

 

  • Enfoques sobre mente y cuerpo:
    • Bioneuroemoción o biodescodificación: estas terapias descendientes de la Nueva Medicina Germánica del Dr. Hamer, contradicen las evidencias científicas sobre el origen del cáncer, por lo que carecen de toda veracidad.

 

Respecto a las demás (yoga, meditación, kinesiología, sofronización, hipnoterapia), no hay estudios sobre la eficacia terapéutica en cáncer.

  • Terapias sobre la base de la energía Ninguna de ellas ha probado su eficacia terapéutica mediante estudios científicos de calidad.

 

Fuentes consultadas

 

 

¿Son seguras? 

 

Todos los tratamientos, tanto convencionales como complementarios o alternativos, pueden tener riesgos.  Estos riesgos dependen del tipo de tratamiento de que se trate.  

El hecho de que en muchas ocasiones se emplee el término "natural" para describir productos y/o terapias complementarias y alternativas no significa que sean inocuas, es decir, que no hagan daño. 

 

Ten en cuenta los siguientes consejos

Consulta con tu médico sobre cualquier tratamiento de medicina complementaria o alternativa que estés utilizando o que te plantees utilizar.

Ten en cuenta que productos de herboristería o suplementos dietéticos pueden interactuar con los medicamentos que estés tomando y tener efectos negativos para tu salud.

  • Si estás bajo supervisión de más de un médico, informa a todos ellos del tratamiento complementario o alternativo que estés empleando.
  • Infórmate de los datos científicos que existan sobre la eficacia del tratamiento, sus efectos, sus beneficios y sus riesgos.
  • Si decides utilizar un tratamiento de medicina complementaria o alternativa, elige cuidadosamente al profesional encargado de la aplicación y seguimiento del mismo.

Solicita a tu médico que te recomiende a dónde acudir para recibir dicho tratamiento si tiene conocimientos de medicina complementaria y alternativa. También puedes consultar con una organización profesional para que te asesore al respecto.

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