¿Cómo te podemos ayudar?

Cuidados

Son muchos los aspectos que se pueden ver alterados como consecuencia del cáncer. El sueño, los cambios físicos o la sexualidad son algunos de ellos.

Las siguientes páginas completan pautas y estrategias que te pueden ayudar. En ellas encontrarás información y recursos prácticos importantes para tu vida diaria.

Fruto de la colaboración entre la  Corporación RTVE y la AECC se ha grabado el primero de una serie de vídeos dedicados a cuidados estéticos para pacientes oncológicos. El taller ha sido impartido, grabado y montado íntegramente por profesionales de RTVE pertenecientes a la Plataforma de Voluntariado de  RTVE que, de forma voluntaria y desinteresada, han elaborado este material con consejos útiles para mejorar su aspecto físico y realzar su belleza natural.  Ver video

Generalmente, cuando nos referimos a las repercusiones físicas del cáncer o sus tratamientos, pensamos en el cansancio y debilidad, malestar gástrico, náuseas, etc.

Los tratamientos oncológicos producen efectos secundarios que pueden afectar a la piel, al pelo y al aspecto general, que si bien no son clínicamente tan importantes, sí lo son para nuestro bienestar general.

La piel 

Es posible que debido a los tratamientos oncológicos, tu piel sufra algunos cambios. Aunque los efectos secundarios variarán en función del tipo de tratamiento, de forma general pueden aparecer sequedad, manchas o irritaciones cutáneas.

Es importante que tengas presente que éstas alteraciones, en su mayoría, son transitorias, y que pueden mejorar teniendo en cuenta algunos consejos.
 

Caída del cabello 

La caída total del cabello es uno de los síntomas que aparecen más frecuentemente (aunque no en todos los casos) como consecuencia del tratamiento oncológico, llegando a provocar en ocasiones un importante malestar psicológico. 


En el caso de la quimioterapia la caída del cabello se trata de un proceso reversible, el pelo volverá a crecer tras el tratamiento. Con la radioterapia dependerá de la dosis administrada, pero es habitual que el vello no vuelva a crecer en la zona radiada. Habla con tu médico y pregúntale si en tu caso se te caerá o no el pelo. 

Las pelucas son la alternativa más habitual ante la caída del cabello, especialmente en las mujeres. Si eliges sutilizar una peluca, piensa que puedes optar entre varias propuestas:

  • Mantener tu imagen de siempre: si esto es lo que quieres, házselo saber a un profesional para que te copie el corte, color, textura del pelo, etc. Esto actualmente es posible gracias a los avances en la confección del material de las pelucas, que dan la completa sensación de estar frente a un pelo natural, aunque no sea así.
  • Dar un giro a tu imagen: si lo que te estás planteando es un cambio, coméntaselo al profesional adecuado y déjate asesorar por él. Seguramente el resultado puede ser asombroso al verte con una imagen renovada que no podía imaginar. 

Además de las pelucas, puedes utilizar gorros o pañuelos, por ejemplo. Por otro lado cada vez son más las mujeres que se sienten más cómodas sin utilizar ninguno de estos accesorios, así que si este es su caso, ¡adelante!

Caída de cejas, pestañas y alteraciones de las uñas 

Normalmente junto con la caída del cabello aparece la caída de las cejas, pestañas y el resto del vello corporal. También pueden producirse alteraciones en las uñas. 

  • Cuando el pelo de las cejas se cae, puedes tratar de dibujártelas. 
  • Las pestañas también pueden caerse. Aunque existen pestañas postizas en el mercado, no son aconsejables, porque requieren de unos pegamentos que pueden dañarte el borde del párpado. Es mejor que, una vez más, consultes a un especialista. 
  • Las uñas se pueden debilitar, volverse quebradizas y agrietadas. También pueden aparecer unas líneas o bandas verticales. A veces se oscurecen. Protégelas cuando realices tareas domésticas como limpiar o fregar o cualquier otra actividad en la que las uñas puedan estar en contacto con sustancias que puedan resultar irritantes. No utilices cortacutículas ni otros utensilios que puedan producir cortes en la piel.

El paciente necesita adaptase a esos cambios ya que repercuten directamente en su estado de ánimo y en su forma de verse y relacionarse con los demás. La mayoría de los cambios serán temporales y hay muchas cosas que puedes hacer para adaptarte a ellos.

Si los cambios son permanentes, el mejor modo de llegar a sentirse bien será habituarte a los cambios que puedas haber sufrido.  Acostumbrarse progresivamente a mirar tu nueva IMAGEN CORPORAL te ayudará. No retrases este momento. Comienza cuanto antes. Dedica todos los días unos minutos a esta tarea. 

El cansancio asociado al cáncer 

La fatiga es uno de los efectos secundarios más frecuentes y que más limitan a los enfermos de cáncer. Es un cansancio mucho mayor que el que puede sentir cualquier persona sana y en ocasiones no desaparece con el descanso. 

Los pacientes se sienten fatigados, con debilidad muscular, somnolencia, dificultad de concentración, alteraciones emocionales y otros síntomas que en ocasiones hacen difícil realizar tareas cotidianas tales como trabajar, andar o incluso asearse.

No hay una causa única que lo provoque. El cansancio no necesariamente aparece por empeoramiento o falta de salud. Hay muchos factores que pueden influir, como la anemia, la pérdida de peso, cambios en el apetito, dolor, alteraciones hormonales, tensión emocional, dificultades para dormir, el tipo de tratamientos, ciertos medicamentos… 

Consulta a tu médico, ya que para tratarlo, es importante identificar las causas que lo provocan, muchas de ellas tienen tratamiento y requerirán medicación.

Si tienes problemas para dormir... 

A continuación te ofrecemos unas pautas que te ayudarán a recuperar tu ritmo de sueño. Ve incorporando poco a poco las siguientes sugerencias a tu vida cotidiana.

  • No te vayas a la cama hasta que estés somnoliento.
  • Evita el tabaco, el alcohol, el café y en general las bebidas estimulantes (té, colas, bebidas energéticas,….) especialmente dos horas antes de acostarte.
  • No cenes mucho, pero tampoco te vayas a la cama con el estómago vacío, ya que ambas cosas pueden dificultarte el sueño.
  • Usa la cama sólo para dormir. No es aconsejable usarla para hablar por teléfono, cenar, discutir, ver la televisión, etc. 
  • Crea un entorno lo más estimulante posible para el sueño: una temperatura agradable, niveles mínimos de luz y de ruido.
  • No hagas esfuerzos para dormirte ni permanezcas en la cama si no tienes sueño. El sueño no se puede forzar. Si no puedes dormirte en media hora, levántate y haz alguna actividad monótona como leer o ver la televisión… hasta que sientas sueño. 
  • Haz ejercicio suave regularmente. Hay evidencias de que el ejercicio regular mejora el sueño. Un paseo te ayudará a descansar mejor. Pregunta a tu oncólogo el tipo de ejercicio que está indicado para ti.
  • Establece unas horas fijas para acostarte y despertarte, e intenta mantenerlas. Si te acuestas tarde, aún así, mantén la hora de levantarte. Ayudarás a tu cuerpo a regular el ritmo de sueño. Eso sí, de momento, y hasta que vayas recuperando tu energía habitual, duerme las horas que necesites. 
  • No te automediques para dormir mejor. No tomes medicamentos para el insomnio salvo que sean prescritos por tu médico. Algunos fármacos para el sueño pueden tener efecto rebote.
  • No duermas siesta, al menos mientras duren tus problemas de sueño. Si lo haces, no duermas más de veinte minutos. Es tiempo suficiente para que tu cuerpo recupere la energía necesaria para llegar al final del día.
  • Si el dolor o cualquier otro síntoma te impide conciliar el sueño consulta con tu médico para que te proporcione el tratamiento adecuado. Mientras se mantenga ese síntoma se mantendrán tus problemas de insomnio.

 

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