¿Cómo te podemos ayudar?

Sentimientos

Escuchar que la enfermedad está progresando o que los tratamientos ya no son todo lo efectivos que se esperaba, es algo que, inevitablemente, te va a producir muchas y muy intensas sensaciones.

El hecho de que el objetivo terapéutico pase a ser controlar temporalmente la enfermedad, sin posibilidad de curación, puede provocarte un fuerte impacto que no es fácil gestionar.  

Es normal que aparezcan dudas como: ¿durante cuánto tiempo se va a poder controlar la enfermedad?, ¿qué nuevos tratamientos me van a administrar?, ¿qué calidad de vida voy a tener?, ¿qué ocurrirá cuando la enfermedad ya no pueda ser controlada?

Aunque todos somos diferentes y afrontamos las situaciones de manera distinta, hay una serie de emociones que pueden ser comunes:

 

Miedo

Es normal que estés asustado, que te dé miedo pensar en el futuro y que te genere incertidumbre el progreso que tenga la enfermedad, el deterioro de tu salud, el dolor, el sufrimiento… Es probable que también te plantees en algún momento la posibilidad de tu propia muerte y lo que ello conlleva. Es difícil hablar de esto, lo sabemos, pero intenta compartir tus miedos y preocupaciones con tus seres queridos y los profesionales que te atienden, para que puedan acompañarte en estos momentos y te ayuden en todo aquello que necesites. 

 

Negación

Otra reacción muy frecuente cuando el médico nos comunica que los tratamientos no están siendo eficaces, es la negación. Es normal que te cueste aceptarlo, que te niegues a asumir que no existen otras posibilidades terapéuticas, que comiences a buscar otros centros, otros equipos médicos e incluso otras opciones menos científicas. Por supuesto, es tu derecho informarte y pedir otras opiniones médicas, pero te sugerimos cierta prudencia al hacerlo. Acude siempre a fuentes fidedignas. 

 

Rabia

La ira es otra de las emociones que puedes sentir. Suele estar generada por la sensación de impotencia, por vivir la situación como un fracaso de la medicina y de tu equipo médico. A veces descargarás este enfado con el personal sanitario o contra las personas que más quieres. Es muy habitual que esto ocurra; pero cuando estés más calmado, habla con ellos y explícales los motivos de tu rabia, para que puedan entenderte y no sientan que se debe a algo que ellos hayan hecho mal. 

 

Culpa

Aunque no es lo más habitual, hay pacientes que, en esta fase de la enfermedad, refieren sentirse culpables por no haberse cuidado más, por no haber acudido antes al médico, por no haber puesto en práctica hábitos de vida saludables, etc.

Este tipo de culpa es una de las emociones menos útiles ya que no ayuda a concretar un problema para hacerle frente, sino que se basa en hechos del pasado que generalmente no se pueden modificar.

Lo mejor es no centrarse mucho en ella, dejar que pase y no entrar en argumentos con uno mismo. Pero si te genera mucho malestar, te sugerimos que consultes con un profesional para que te ayude a manejarla.

 

Desganaapatía y depresión

En ocasiones podrás sentirte desbordado por la situación de enfermedad y experimentar sentimientos de desgana, apatía y depresión. Puedes sentir que no merece la pena continuar con los tratamientos, podrías perder el interés por todo, las ganas de relacionarte y de continuar con tus actividades cotidianas. Cualquier pequeño esfuerzo puede suponer una gran dificultad, incluso levantarte de la cama. 

Si te encuentras en esta situación, es posible que te resulte difícil o imposible salir de ese estado de ánimo. De hecho, las personas no tenemos la capacidad de modificar nuestras emociones según nuestro deseo. Pero si intentas retomar poco a poco tus actividades diarias en la medida de lo posible, sobre todo aquellas que te resultan placenteras, en esos momentos tus emociones se adecuarán a esas situaciones y tendrás momentos agradables que te permitirán sentirte mejor.

Piensa qué te gusta hacer, qué te motiva y empieza por esto para ir poco a poco añadiendo más actividad. 

 

Es normal que sientas todas estas emociones, pero si crees que un especialista puede hacer que pases este proceso con un menor sufrimiento, no lo dudes, busca ayuda. En la AECC ponemos a tu disposición un servicio de atención psicológica, gratuito en el que psicólogos especialistas valorarán tu situación y plantearán la atención que mejor se ajuste a tu caso. Puedes contactar con nosotros solicitando cita en la sede de tu provincia, llamar a Infocáncer (900 100 036) o a través del consultorio online

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