¿Cómo te podemos ayudar?

Vuelta al trabajo tras el cáncer

"Hay un antes y un después”. A través de esta frase muchos enfermos transmiten la sensación de que su forma de entender la vida y de comportarse ha cambiado, para bien o para mal. Muchos aspectos de tu vida se van a ver afectados de diferentes formas. Es importante que disfrutes de los cambios positivos y resuelvas aquellos que son fuente de malestar.

Pareja de senior sentados

Vuelta a la normalidad 

 

La vuelta a la normalidad tras los tratamientos puede ser inesperadamente difícil o estresante. A pesar de lo deseado que puede llegar a ser este momento, pueden asaltarte muchas dudas o preocupaciones. ¿Seré capaz de retomar mis responsabilidades? ¿Lograré curarme o tendré que volver a repetir los tratamientos? 

De repente, puedes sentirte decaído tras el alta médica o la finalización del tratamiento, con sensaciones similares al agotamiento tras haber corrido una maratón y llegar a la meta. Esta sensación de agotamiento físico y emocional es normal. 
 

Ámbito personal. Generalmente, los pacientes consideran que la experiencia les ha permitido aprender a vivir mejor, que el cáncer les ha ayudado a apreciar más intensamente determinados aspectos de sus vidas que tenían abandonados.  Sin embargo, también se observan casos en los que los cambios después de los tratamientos afectan negativamente a la forma en que el paciente se siente consigo mismo y el valor que otorga a su vida. 

Independientemente de si los cambios son positivos o negativos, van a afectar tanto al enfermo como a su entorno, pareja, familiares y amigos. Por esta razón es importante que cualquier detalle pueda compartirse y solucionarse conjuntamente con las personas que inevitablemente se van a ver afectadas. 

 

Relaciones de pareja. La enfermedad modifica la relación de pareja, no sólo durante el proceso de tratamiento sino que los cambios pueden mantenerse una vez finalizado el mismo. Generalmente, están provocados por las dificultades que se deben superar y por los cambios en la forma de ver la vida generados por la experiencia de enfermedad. 

En muchos casos las parejas salen fortalecidas del proceso y observan como los lazos afectivos, la comunicación, los planes conjuntos se han estrechado y mejorado sensiblemente. 

Pueden aparecer dificultades que no existían o a las que antes no se les daba importancia pero ahora sí. En estos casos, debe actuar con tranquilidad pero sin demora.

 

Es necesario hablar con franqueza de lo que está ocurriendo, valorar conjuntamente las soluciones y poner en práctica las decisiones que sean satisfactorias para ambos.

 

Sexualidad. Durante y después del tratamiento es posible que aparezcan alteraciones en la vida sexual. En la mayoría de las ocasiones éstos problemas tienen un tratamiento eficaz por lo que es importante que no lo dejes pasar y busques posibles soluciones. 

  • Habla con tu pareja acerca de tus preocupaciones, dudas y temores. Esto permitirá que os ayudéis mutuamente a encontrar la forma de tener intimidad durante y después del tratamiento. 
  • Cuando aprecies algún problema consulta con tu médico. Te asesorará respecto al especialista más adecuado para realizar una valoración y tratamiento del problema. Muchas de estas alteraciones son transitorias y un tiempo después de los tratamientos suelen desaparecer.  
  • Si eres mujer, recuerda que se puede obtener satisfacción y placer aunque puedan haber cambiado determinados aspectos de tu sexualidad. 
     

Relaciones sociales. También puedes notar que su forma de relacionarse y actuar con los amigos, en situaciones de ocio son distintas. Normalmente no provocan conflicto y se limitan a cambios de intereses, a utilizar el tiempo en cosas diferentes, a un mayor acercamiento o distanciamiento de los demás.

Si los tratamientos han supuesto alteraciones en la imagen corporal, probablemente los cambios serán de mayor importancia. En estos casos puede ocurrir que el enfermo evite cualquier situación en la que tenga que relacionarse con otros, el miedo a que los demás noten los cambios puede llevarle al aislamiento. Si éste es tu caso, es importante que busques ayuda. 
 

Trabajo. Los cambios en esta área serán menos significativos en función del estado general del enfermo y de si los efectos de los tratamientos son temporales o permanentes. En la mayoría de las ocasiones una vez que el enfermo se ha recuperado del proceso de tratamiento puede incorporarse a su trabajo habitual sin mayor problema. Sin embargo, en algunos casos es posible que como consecuencia de la enfermedad el paciente no pueda desempeñar su trabajo anterior o no pueda volver a trabajar. Si es tu caso, consulta con un trabajador social para que te asesore.

 

QUIERO TRABAJAR

 

El trabajo es una fuente de satisfacción para muchas personas, pero cuando te diagnostican cáncer puede convertirse en un motivo de preocupación.

Quiero trabajar

En esta sección trataremos de aclarar tus dudas con respecto a qué hacer durante el tratamiento y en relación a la vuelta del trabajo. 

También te damos algunas sugerencias a tener en cuenta a la hora de reincorporarte o buscar un empleo tras los tratamientos. 

Asimismo conviene que estés informado de cuáles son tus derechos a la hora de encontrar un trabajo.

 

¿Puedo seguir trabajando mientras recibo tratamiento?

Dependiendo de tu diagnóstico, el tratamiento y los efectos secundarios de la etapa de la enfermedad y del tipo de trabajo al que te dediques, existe la posibilidad de continuar trabajando si es lo que deseas y si tu médico lo considera conveniente. 

Lo que puedes hacer y lo que no y si necesitas limitar la cantidad de trabajo que realizas, dependerá de cómo te sientas y de tu rendimiento durante el tratamiento. Aunque no son la mayoría, algunos pacientes eligen la opción de no interrumpir por completo su actividad laboral durante el tratamiento, aunque sí disminuyen el ritmo y acuden al hospital los días que reciben tratamiento de quimioterapia o radioterapia. 

A muchos pacientes, seguir vinculados al trabajo les ayuda a seguir adelante. Esto es más fácil de hacer en el caso de pacientes con profesiones liberales, empresarios o autónomos, y cuando se goza de horarios flexibles. Si eres trabajador por cuenta ajena, habla con tu jefe acerca de lo que necesitas y deseas por el momento. Puede ser que consigas ponerte de acuerdo para reducir tu jornada, o quizás puedas hacer parte de tu trabajo en casa. Tu médico puede sugerirte los límites para las actividades. 

No obstante, recuerda que tienes derecho a continuar de baja hasta que el médico considere y no hay porqué sentirse culpable ni menos útil por no estar trabajando. 
 

¿Puede trabajar una persona que ha tenido cáncer?

Sí, una persona que ha tenido cáncer puede trabajar. Muchas personas retoman su trabajo con normalidad tras finalizar los tratamientos y ser dados de alta por el médico, únicamente realizando los ajustes necesarios. 

Además, el hecho de incorporarte de nuevo a tu trabajo puede ayudarte a adquirir nuevas motivaciones en tu día a día. 

En el caso de que tu trabajo suponga unos requerimientos que tras los tratamientos no puedas realizar, tendrás que valorar la posibilidad de pasar por el tribunal médico para que estime la posibilidad de una incapacidad para tu puesto de trabajo habitual.
 

¿Seré capaz de volver a trabajar?

Es normal que te hagas esta pregunta. Cuando te den el alta médica habrá pasado tiempo desde que dejaste de trabajar y de forma parecida a la vuelta de unas vacaciones, cuesta retomar el ritmo y la actividad laboral. Para saber cómo va a ser tu rendimiento lo mejor es que lo compruebes por ti mismo. Las dudas y los miedos son algo normal. 
 

¿Debo tomar alguna precaución?

Es recomendable que la reincorporación sea paulatina, sin forzar demasiado el organismo. 
No olvides seguir las recomendaciones del médico en relación con el diagnóstico y los efectos secundarios de los tratamientos, así como los consejos del fisioterapeuta para prevenir la aparición del linfedema (en el caso de cáncer de mama).  


¿Seré capaz de encontrar trabajo?

Encontrar trabajo no es fácil para nadie. La dificultad será mayor si aspiras a un trabajo cualificado y si no tienes formación o si has estado mucho tiempo al margen del mundo laboral o nunca has trabajado. La respuesta no la tendrás hasta que lo hayas intentado, así que tendrás que convivir con las dudas durante un tiempo. Recuerda que siempre puedes pedir ayuda y orientación a algún servicio especializado. 
 

En una entrevista de trabajo, ¿debo decir que he tenido cáncer?

No estás obligado a informar de ello. 
Si sabes que tarde o temprano tendrás que hablarlo, quizás vale la pena sacar el tema antes de incorporarte al puesto de trabajo. Una opción puede ser decirlo aunque no en la primera entrevista, para que en este primer contacto valoren únicamente tus aptitudes personales y profesionales. 
En cualquier caso, te aconsejamos que no utilices el cáncer para despertar lástima. 
 

¿Dónde pueden ayudarme a encontrar un empleo? 

Existen muchos servicios públicos especializados. Casi todas las comunidades autónomas tienen servicios de orientación para el empleo, y en muchos casos existen servicios y programas específicos para personas demandantes de empleo. En los enlaces que hemos incluido en este apartado puedes acceder a las Webs de muchos de estos servicios. 

Además, existen algunas sedes de la AECC (Almería, Badajoz, Barcelona, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga, Madrid, Pontevedra, Valladolid y Zaragoza) dónde se realiza el programa de Inserción Laboral para supervivientes de cáncer sumado a que estamos trabajando para que un mayor número de nuestras sedes puedan ofrecer este servicio. 
 

¿Cómo puedo formarme para encontrar un trabajo? 

Existen organismos oficiales que ofrecen formación reglada para personas que buscan empleo. La Formación Profesional Ocupacional se dirige a los trabajadores desempleados, para proporcionarles cualificaciones requeridas por el sistema productivo e insertarles laboralmente, cuando estos carezcan de formación profesional específica o su cualificación resulte insuficiente o inadecuada. 

La Formación Profesional Ocupacional se desarrolla a través del Plan Nacional de Formación e Inserción Profesional. La programación de los cursos es elaborada por el Instituto Nacional de Empleo (INEM) o, en su caso, las Comunidades Autónomas con esta competencia.

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