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Seguimiento y revisiones después del cáncer de testículo

Una vez que se alcanza la remisión de la enfermedad, un aspecto muy importante es la realización de un seguimiento adecuado.

Para ello es necesario realizar revisiones periódicas, en las que se incluye la entrevista con el médico, la exploración médica, y la realización de análisis sanguíneos (para determinar los niveles en sangre de los marcadores tumorales) y pruebas de imagen (como por ejemplo radiografía simple de tórax o la Tomografía Axial Computerizada: TAC).

Lo mejor es que los marcadores tumorales (alfafetoproteína,  gonadotropina coriónica humana y lactato deshidrogenada)  sean normales, si bien, la normalidad de éstos no implica la ausencia segura de enfermedad tumoral. La frecuencia de las revisiones la determinará el médico. Generalmente son más frecuentes en los dos primeros años, y se irán espaciando posteriormente si éstas son normales.

Existe un pequeño riesgo, aunque real, de desarrollar un cáncer de testículo contralateral. Los pacientes deben de vigilarse de forma periódica el otro testículo, y consultar con tu médico si observan alguna anomalía.

Como conclusión, dependiendo del estadio inicial y los tratamientos efectuados, se llevará a cabo una política de seguimiento u otra, con una periodicidad y unas pruebas que vienen marcadas por protocolos internacionales.

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