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¿Qué es la leucemia linfática crónica?

Los leucocitos son las células blancas de la sangre. Su función principal es defendernos de las infecciones.

Hay tres tipos principales: polimorfonucleares, linfocitos y monocitos. Todos ellos se originan en la médula ósea a partir de una célula madre pluripotencial, que también es la responsable de producir los otros tipos de células sanguíneas: las células rojas (hematíes) y las plaquetas. Las células madre dan lugar a los diferentes tipos de células sanguíneas a través de un proceso de maduración que tiene lugar en gran parte en la médula ósea y que en algunos casos termina fuera de ella.

Los linfocitos participan en la distinción entre lo que es propio y lo que es ajeno (inmunidad) y por ello nos defienden contra las infecciones. Hay varios tipos de linfocitos: los B, T y NK. Los linfocitos B se encargan de producir anticuerpos (inmunoglobulinas) y se encuentran tanto circulando en la sangre como en otros tejidos especializados (tejidos linfoides) como p.ej. los ganglios linfáticos.

 

Actualizado por el Dr. Fernando Ramos Ortega, Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

 

La leucemia linfática crónica (LLC) es una enfermedad hematológica maligna caracterizada por una proliferación de linfocitos maduros en la sangre, médula ósea, ganglios linfáticos y bazo.

Supone el 25-30% de las leucemias del adulto. Es la leucemia más frecuente en el mundo occidental donde predomina la LLC tipo B, mientras que en los países asiáticos es más frecuente la tipo T, esta última de peor pronóstico.

La edad media en el momento del diagnóstico es de 60 años y es infrecuente por debajo de los 50. Es ligeramente más frecuente en hombres que en mujeres y se diagnostican cada año 3 casos por cada 100.000 habitantes.

La célula tumoral predominante es el linfocito maduro, que muestra características de “proliferación monoclonal”, es decir, que todas las células se parecen una a otra “como gotas de agua“ en vez de ser todas ellas un poco diferentes. Ello se debe a que se han originado por mecanismos anormales a partir de la primera célula que enfermó (podríamos decir en lenguaje de la calle que son clónicas y en lenguaje médico se dice de ellas que son “monoclonales”).

Las células tumorales linfoides de la LLC-B expresan en su superficie una serie de identificadores a modo de banderas (antígenos) que se pueden detectar por técnicas de citometría de flujo (un método de laboratorio para analizar la superficie de muchas células en poco tiempo), lo que nos permite comprobar que todas ellas parecen copias idénticas.

El momento del desarrollo celular en el que enferma el linfocito y las alteraciones del programa celular que controla el proceso (alteraciones genéticas) influyen en el comportamiento de la enfermedad y en la evolución de la persona enferma. Dichas variaciones afectan a resultados que tienen gran importancia para las decisiones sobre el tratamiento de la enfermedad y que se detectan mediante una técnica de laboratorio que estudia los antígenos de la superficie celular y que se denomina “citometría de flujo” o mediante técnicas que analizan los defectos del programa que controla el funcionamiento celular y que se engloban bajo el término “estudios genéticos”.

El método de análisis genético denominado FISH (siglas inglesas de “hibridación in situ”) permite detectar en la mayoría de los pacientes anomalías en el programa con controla el funcionamiento celular. 

 

Actualizado por el Dr. Fernando Ramos Ortega, Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)

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